Grupo G

Portugal: Su suerte está en las botas de Cristiano Ronaldo

Portugal, una selección instalada en la elite desde hace diez años, aspira a lavar su reciente mala imagen en el Mundial de Suráfrica, al que accedió con muchas dificultades, a pesar de contar en sus filas con la estrella Cristiano Ronaldo.

El seleccionador luso Carlos Queiroz, antiguo técnico del Real Madrid, dirige a la selección lusa desde hace un año y medio, cuando el brasileño Luis Felipe Scolari cerró su exitoso ciclo de seis años, con un subcampeonato europeo en 2004 y un cuarto puesto en el Mundial de 2006.

Precisamente el recuerdo del Sargento Scolari, que transmitió empeño y competitividad al combinado luso, ha perseguido a Queiroz en los peores momentos de la fase de clasificación de los portugueses, que estuvieron en varias ocasiones al borde de la eliminación.

Un elenco con figuras de la talla de Cristiano y Pepe (Real Madrid); Deco, Ricardo Carvalho y Bosingwa (Chelsea, Inglaterra); Simao Sabrosa (Atlético); Nani (Manchester United, Inglaterra); y Tiago (Juventus, Italia) fue insuficiente para que Portugal sellase su pase directamente en un grupo donde sus principales rivales eran Dinamarca y Suecia.

Un triunfo ante Albania el pasado junio (1-2), con gol en el minuto 92 del central del Oporto Bruno Alves, fue el punto de inflexión para los portugueses, que hasta entonces sólo habían sido capaces de ganar un partido -Malta-, empatar tres -frente a Albania y dos ante Suecia- y perder uno, contra Dinamarca en casa.

Desde ese momento, los hombres de Queiroz mejoraron levemente y empataron a domicilio ante los daneses -su mejor actuación en la fase de clasificación- ganaron a Hungría dos veces y doblegaron a Malta en casa.

Estos resultados, unidos a los pinchazos de los suecos, permitieron a la "selección de las quinas" acceder casi de rebote a un segundo puesto que permitía disputar la repesca ante Bosnia.

En ese enfrentamiento, la fortuna volvió a sonreír a los lusos, que, a pesar de no contar con Cristiano por lesión, ganaron en el Estadio de La Luz con un pírrico 1-0, después de que los bosnios estrellasen dos disparos en los palos en los instantes finales.

El partido de vuelta en Zenica no fue el infierno esperado y un tanto de Rául Meireles (Oporto) certificó la ansiada clasificación de Portugal, que ha participado en todos los mundiales y europeos desde el 2000.

Sin embargo, la euforia por la clasificación in extremis ha dejado paso a la reflexión, ya que, si la selección aspira a realizar un buen papel en Suráfrica, debe encontrar un patrón de juego propio.

Huérfano de un líder nato desde la retirada de Luis Figo y Rui Costa, el conjunto de Queiroz, que ha oscilado entre un 4-3-3 y un 4-4-2, padece otro mal crónico desde hace años: la falta de un delantero centro definidor.

Hugo Almeida (Werder Bremen, Alemania) y Nuno Gomes (Benfica) no respondieron a las expectativas, por lo que el seleccionador optó por Liedson Da Silva (Sporting), que se convirtió en el tercer brasileño nacionalizado portugués de la actual selección, después de Deco y Pepe.

Su rendimiento fue notable en sus dos primeros encuentros -marcó en septiembre ante Dinamarca y en octubre frente a Hungría-, pero acabó por contagiarse de la falta de puntería del resto de colegas.

Otra laguna aún no resuelta completamente es el lateral izquierdo, donde el malaguista Duda -extremo natural- ha tenido que adaptarse a esa posición.

Decodependencia: el medio del Chelsea es el único capaz de aportar claridad en el equipo, y el preocupante rendimiento de Cristiano, el mejor jugador del mundo en 2008 no logra un gol oficial con la selección desde hace más de un año, son los grandes desafíos a los que Queiroz debe responder.

Eduardo (Braga), un portero con buenos reflejos, aunque débil en las salidas aéreas; la capacidad ofensiva del lateral derecho José Bosingwa y del izquierdo Duda (Málaga); y el poderío aéreo y solidez de Bruno Alves y Ricardo Carvalho serían las elecciones de Queiroz para la defensa.

Pepe -el central reconvertido a medio centro con Portugal- y Raúl Meireles formarían el eje de la medular, cuyo vértice es Deco, acompañado del dinamismo de Simao Sabrosa.

Cristiano Ronaldo -con total libertad de movimientos- y Liedson -la referencia dentro del área- se situarían como los integrantes del frente de ataque.

Portugal ha participado en cuatro mundiales -1966, 1986, 2002 y 2006- y sus mejores resultados fueron en el de Inghlaterra, cuando acabó tercero de la mano del mítico Eusebio Da Silva Ferreira, y en el 2006, edición en la que terminó cuarta con una selección liderada por Luis Figo.

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