Las calles echan chispas a golpe de astado, tradición y diversión

  • Los toros de fuego asaltan de nuevo la localidad de Pulpí dispuestos a hacer arder los corazones de los asistentes cargados de elementos pirotécnicos. Es una tradición que se remonta hasta la década de los 60

Si un toro es un animal que de por sí impone mucho respeto, qué decir de un toro de fuego. Quién no haya tenido la oportunidad de enfrentarse a uno de éstos, no sepa qué o quién es exactamente o busque un buen subidón de adrenalina, Pulpí es su destino. Tradición y chispas se unen de nuevo en la localidad del Levante almeriense para celebrar de forma ardiente las fiestas en honor a su patrón, San Miguel Arcángel. El humo y el estruendo serán protagonistas un año más.

El toro de fuego es uno de los pulmones de las fiestas de Pulpí y es una tradición que se remonta prácticamente hasta los años 60, cuando únicamente corría un solo toro el domingo de fiesta. Éste número aumentó considerablemente en los 80, y sigue pasando de generación en generación. Tanto es así que los toros de fuego se han convertido en un elemento identificativo de las fiestas de Pulpí.

En esta ocasión, desde hoy hasta el 3 de octubre habrá toros de fuego: el miércoles, jueves y domingo a las 00:00 horas y viernes y sábado a las 03:00 horas. Hay que estar más que atentos ya que los ardientes astados pueden salir desde cualquier punto de la localidad, tratando así de sorprender a todos los que disfrutan de los festejos.

Pero que no cunda el pánico. No es un toro de carne y hueso. Antiguamente el toro de fuego consistía en un hombre que se introducía en un armazón de cañas con carretillas en su exterior y desde la cual se lanzaban elementos pirotécnicos, tales como surtidores, los llamados borrachos, las ruedas o los cañones. Con toda esta carga artificiera, el toro perseguía a los valientes que osaban plantarle cara, dejando a su paso humo, chispas y diversión.

Los elementos pirotécnicos no han cambiado, al igual que el objetivo del toro (a saber: divertir a los pulpileños y los amantes de las fiestas), pero el toro ha experimentado una evolución a lo largo de estos años. Actualmente consiste en un armazón de hierro con forma de arco, dos ruedas y un hierro alargado con forma de T gracias al cual la estructura es llevada por dos valientes, bien equipados para no sufrir quemaduras, y quienes mueven al toro calle arriba calle abajo.

Pero para que los más pequeños no se sintiesen excluidos en esta curiosa tradición, desde 1995 se ideó una corrida de toros infantil.

Una atracción que ya es famosa en toda la provincia y que cada año recibe a más gente dispuesta a plantar cara a estos temidos toros.

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