El más difícil todavía

  • A los rojiblancos no les queda otra que levantarse e intentar sumar los 9 puntos de los partidos que restan en casa, dado que fuera parece utópico

La inesperada derrota casera frente al Atlético Osasuna obliga al Almería a hacer el más difícil todavía, recurriendo a un símil circense, si pretende salvar la categoría. Los de Francisco son conscientes de que el margen de error se les agota y que las seis jornadas que restan para el término de la competición en su caso podrían considerarse cinco, pues la próxima visita es al Santiago Bernabéu (sábado, 22:00), donde los almeriense no han rascado nada históricamente.

La resaca del patinazo ante el conjunto pamplonica fue de cuidado. Francisco apuntaba directamente por primera vez en lo que va de temporada a los jugadores al manifestar que el partido se había perdido por culpa de no ser "ganadores en las disputas delantero-central", en clara alusión a la pasividad de Marcelo Silva a la hora de defender a Arribas en el 0-2 conseguido por los de Javi Gracia.

Pasado el calentón, no queda otra que mirar a lo que resta y bajo el lema de que el tropiezo está permitido, pero levantarse es obligatorio, como pudo leerse en alguna de las pancartas de ánimo de la Federación de Peñas, al equipo no le queda otra que hacer de tripas corazón e intentar sumar al menos nueve puntos, para lo que tendría que ganar los tres partidos del Mediterráneó.

Dando por hecho que rascar a domicilio es casi utópico dada la falta de solvencia mostrada en la segunda vuelta (aunque en la visita a Granada de la penúltima jornada los nazaríes podrían tener ya su meta cumplida), la idea es sacar como sea los duelos caseros ante Celta, Betis y Athletic.

En 2011 el panorama a estas alturas pintaba más desolador, con apenas 26 puntos por los 30 actuales, por lo que sería un error tirar la toalla. Un ajuste sí parece inevitable, que Francisco rectifique y vuelva al esquema que le permitió puntuar tanto en Mestalla como en El Sadar.

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