La hora de la reivindicación

  • Cristiano, a sus 33 años, se juega mucho ante el PSG en lo deportivo y lo económico

Cristiano Ronaldo aplaude durante un entrenamiento del Real Madrid. Cristiano Ronaldo aplaude durante un entrenamiento del Real Madrid.

Cristiano Ronaldo aplaude durante un entrenamiento del Real Madrid. / efe

Después de una temporada altamente irregular, llegó el momento para Cristiano Ronaldo: necesita reivindicarse ante el Paris Saint-Germain para demostrar que a sus 33 años todavía está en la cima y puede reclamar otro millonario aumento salarial.

El miércoles se abrirá la eliminatoria estelar de los octavos de final de la Liga de Campeones entre Real Madrid y PSG, un enfrentamiento que puede dejar pocos vencedores, pues el torneo seguirá su curso, pero sí muchos vencidos. Y buena parte de los focos estarán sobre Cristiano Ronaldo.

Son días extraños para el astro del Real Madrid, bajo sospecha casi desde que comenzó la temporada por sus registros goleadores en la Liga. El sábado hizo un hat-trick ante la Real Sociedad y mejoró su cifra hasta los 11 tantos en 23 jornadas, unos datos nada espectaculares para el actual Balón de Oro. Otra cosa es la Liga de Campeones, donde el portugués se convirtió en el primer futbolista en hacer goles en cada partido de la fase de grupos. Contabilizó nueve y quiere seguir.

“Busco siempre estar al mejor nivel, pero a veces las cosas no salen como nos gustaría. Pero la experiencia me ha enseñado que hay que seguir trabajando duro para alcanzar nuestros objetivos”, manifestó en unas entrevista publicada ayer por la web Goal.

Cristiano Ronaldo cada vez compite contra más gente. Primero, contra él mismo y su autoexigencia, clave de su éxito. Segundo, contra el paso del tiempo y los años. Y tercero, contra su amplio núcleo de detractores, de enemigos que hace años que auguran su declive. El enfrentamiento ante el PSG tiene una carga enormemente simbólica. El Real Madrid representaría la “vieja guardia”, un modelo campeón que se tambalea aunque todavía no cayó. Su rival francés es “lo nuevo”, un equipo fascinante forjado a golpe de petrodólares y con joyas tan relucientes como Neymar o Mbappe, llamados a liderar una nueva generación cuando se desvanezca el orden establecido por Cristiano Ronaldo y Messi en la última década. Pero mientras ese día se anuncia pero no acaba de llegar, Cristiano Ronaldo mantiene su desafío y la eliminatoria será una forma de reivindicarse como estrella todavía vigente. O no. “Vamos a jugar contra un equipo con excelentes jugadores, a los cuales respetamos mucho. Pero ya hemos demostrado que el Real Madrid tiene un grupo muy fuerte y unido, con mucha experiencia en esta competición”, explicó a Goal. De fondo permanece la incógnita sobre el futuro de Cristiano en el equipo blanco después de muchos rumores. Si hace unos meses, la duda estaba en el propio jugador y sus anhelos personales, ahora todo parece estar pendiente de qué decisión toma el club. Quizá haya llegado el momento de venderlo, piensan muchos. Pero el fútbol ofrece lo que casi ninguna otra actividad profesional o personal: en 180 minutos de eliminatoria puede cambiar cualquier percepción personal o profesional. Cristiano Ronaldo, un eterno superviviente, lo conoce como nadie. Si brilla en la eliminatoria, lo normal sería ver los periódicos con la noticia “El Real Madrid prepara una renovación millonaria para su estrella”.

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