El BCE podría dar signos de un cambio en su política de estímulos a inicios de 2018

  • El Consejo del supervisor admite que para que repunte la inflación es necesario aún que se mantengan

El Banco Central Europeo (BCE) podría ofrecer signos de un cambio en su política monetaria a principios de 2018 una vez que ha aumentado su confianza en que la inflación se aproxime hacia su objetivo, según se desprende de las actas de la última reunión de su Consejo de Gobierno publicadas ayer. Los miembros del Consejo enfatizaron que "la confianza en la convergencia de la inflación hacia el objetivo ligeramente por debajo del 2% se ha reforzado claramente" desde su anterior encuentro del 26 de octubre. Además, consideraron que la recuperación de la economía de la Eurozona continúa "robusta y ampliamente basada" y se ha "movido ahora en un territorio expansivo".

Por todo ello, las actas del encuentro sugieren que los directivos del BCE podrían empezar pronto a preparar a los mercados para el final de su política de estímulos mediante la compra masiva de deuda pública y privada.

"El lenguaje referente a varias dimensiones de la posición de la política monetaria y la estrategia de preanuncios puede ser revisado pronto el próximo año", señalan las actas en referencia a 2018.

El Consejo indica que en la última reunión del 14 de diciembre fue "ampliamente compartida" la opinión de que la "comunicación debería evolucionar gradualmente" en base a las perspectivas de crecimiento e inflación. Los responsables de la entidad consideran, sin embargo, que para que la inflación repunte y se produzca esa convergencia hacia su objetivo "continúa siendo necesario un amplio grado de estímulos monetarios". Advierten además que la evolución de la inflación subyacente continúa siendo débil y "debe todavía mostrar signos convincentes de una sostenida tendencia al alza".

Por ello, remarcan que señales que puedan "desencadenar un injustificado endurecimiento de las condiciones financieras deben ser evitados" ya que pueden comprometer los progresos hacia el objetivo de inflación.

En la reunión de diciembre el BCE decidió mantener su programa de estímulos tal como había acordado en su encuentro anterior en octubre; es decir, continuar adquiriendo en 2018 deuda pública y privada por valor de 30.000 millones de euros hasta septiembre de este año o "más allá si fuese necesario".

Algunos miembros del Consejo de Gobierno, encabezados por el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, defendieron establecer ya una fecha límite definitiva para el final de las compras, algo que el presidente del BCE, Mario Draghi, descartó en la rueda de prensa posterior al encuentro de diciembre. Las actas de la reunión sugieren que, aunque siempre en función de la evolución del crecimiento económico y de la inflación, el banco podría dar alguna señal de que el programa de estímulos no se extienda más allá de septiembre. En cualquier caso, los mercados no esperan que la entidad revise los actuales tipos de interés ultra bajos hasta bien entrado 2019 o incluso después del primer semestre de ese año.

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