jordi folgado ferrer. Director de la fundación vicente ferrer

"En la India lo único que emergen son los pobres"

-¿Qué parentesco tiene con Vicente Ferrer?

-Mi madre y él eran hermanos. Teresa Ferrer, la mayor de cuatro hermanos. La única que queda, con 95 años, más fresca que una rosa.

-¿La llevó a la India?

-Varias veces. Una de ellas, escala en Jordania, donde se casó Tara, la hija de Vicente, con un palestino. Todavía me pregunta que cuándo la vuelvo a llevar.

-¿Cómo surge la vocación solidaria de su tío?

-Desde niño apuntaba. Cuando formaba parte de la cuadrilla que se liaban a pedradas en la calle o era monaguillo en la catedral. Sus padres tenían una frutería y les daba las mejores manzanas y naranjas a las familias más necesitadas.

-¿Por qué elige el modelo del tío Vicente y no del tío Tomás, que por lo visto jugó al fútbol en el Granada?

-Yo también jugué al fútbol en los amateur del Calella. Mi tío Tomás, el hermano de Vicente, hacía unos quiebros como Messi.

-¿Cuál ha sido su trayectoria profesional?

-El comercio. Una tienda para el turismo desde los años sesenta, cuando a Calella le decían Calella de los alemanes, que en verano aumentaban la población de 8.000 a 60.000.

-¿Cómo pasa del turismo comercial al solidario?

-Fui por primera vez a la India con 25 años, con escala en Inglaterra. Estaba intentando ampliar el negocio turístico. Anantapur era una zona semidesértica, la Unión Europea aconsejaba a la gente que se marchara de allí. Sólo veías tierra y piedras.

-¿Qué encontró en su nueva visita?

-Tardé otros 25 años en volver y comprobé la transformación del territorio que había hecho mi tío. Concibió el proyecto como una organización internacional: los alemanes en ecología, los franceses en sanidad, los ingleses o los holandeses en lo que mejor dominaran. Pero eso no le daba estabilidad.

-¿Lo llevó en los genes?

-Con meses, llega con su familia a Cuba, de allí a Argentina, otra vez Cuba hasta que vuelven a Gandía, la patria de sus padres. Allí lo nombran hijo predilecto y emocionó a los mayores al recordar las corridas de toros, porque su familia tenía una fonda que daba de comer a los toreros.

-¿Cuál es el espaldarazo?

-La concesión del Príncipe de Asturias a Vicente Ferrer. Ya en 1969, Hubert Humphrey, vicepresidente de los Estados Unidos, lo propuso para el Nobel de la Paz. Y en España era un completo desconocido, salvo en la Iglesia por su condición de jesuita.

-¿Cómo hacen en tiempos de crisis?

-Imaginación y mucho trabajo. Parece como si los pobres hubiesen desaparecido de muchos países. Con la crisis, lo primero que han suprimido las empresas es la responsabilidad social corporativa.

-Como India está entre los países emergentes...

-Allí lo único que emergen son los pobres. Más que en toda el África subsahariana. Más de 400 millones de personas no cobran ni un dólar diario, menos que un euro. Lo que pasa es que el porcentaje de ricos pasó del tres al seis por ciento. Eso quiere decir que hay sesenta millones de indios ricos. Como le hice saber a las agencias de viajes españolas para que se establecieran en Delhi.

-¿Cuál es la revolución?

-Que erradicar la pobreza profunda ha dejado de ser una utopía, un mal endémico que no tiene solución. En aldeas donde llevamos cuarenta años trabajando ya han conseguido ser autosuficientes. La escolarización, que era del tres por ciento en las niñas y el cinco en los niños, ya es de un cien por cien en Primaria y del 70 en Secundaria. Hablo de las 2.300 aldeas que tenemos a nuestro cargo, una población de más de tres millones de personas. Tenemos 19 clínicas rurales, cinco hospitales, más partos seguros que en los hospitales de Madrid y Barcelona y simplemente por dormir a cubierto han bajado un 40% los índices de la malaria y la encefalopatía japonesa, que se trasmite a través del mosquito y daña el cerebro de los niños pequeños.

-¿La demografía es un hándicap?

-Cada dos años nace una población equivalente a la de España. Y eso que el censo está lastrado por las mujeres invisibles. Las niñas son una carga muy grande. Cualquier inversión con la hija la van a perder porque cuando se case pasa a ser propiedad del marido y de la suegra y tiene que darle una dote. Hay por eso muchos abortos e infanticidios.

-¿Su primer recuerdo de Vicente Ferrer?

-Mi padre, Melchor Folgado, era un gran dibujante, y cuando yo tenía siete u ocho años dibujó la pancarta de lo que se llamó Campaña Camello con la que se pretendía recoger fondos para comprarle a Vicente una motocicleta. Se recorría a pie las enormes distancias entre pueblo y pueblo y por eso cogió cáncer de piel. Se recogieron 25.000 pesetas, que entonces era muchísimo dinero, y le compraron una moto Royal Enfield.

-¿Cómo se puede ayudar desde España?

-Apadrinando niños.

-Catalán de Calella. ¿En la India hay algún proceso secesionista?

-La Constitución unificó por razones de idioma tres territorios en el Estado de Andhra Pradesh, donde está Anantapur, y Telangana pidió la independencia y el Gobierno se la ha concedido, pero dentro de India.

-¿Conoció Vicente Ferrer a Teresa de Calcuta?

-Sí coincidieron. Le dijo alguna vez que ella optó por ayudar a morir y él optaba por ayudar a vivir. Pero les unía la dimensión humana y de trabajo.

-¿Mejoró la imagen de España en la India?

-Cuando nos visitó Gustavo de Arístegui, embajador de España en Delhi, dijo que es el mejor proyecto que tiene España en el extranjero. Visitó algunas casas, en todas tienen un altar con sus dioses, a un lado Gandhi, al otro Vicente.

-¿Una lección de su tío?

-Siempre llevo presente una de sus frases: la pobreza no está para ser entendida, está para ser resuelta.

-¿Ha servido la película para sus propósitos?

-Ha tenido un efecto muy positivo para llegar a personas que nunca habían oído hablar de la Fundación. Desde el primer momento, tuvimos claro que Imanol Arias era el hombre. Tiene una energía impresionante, es pura vitalidad. Vicente caminaba despacio y pensaba deprisa. Imanol explica el pensamiento de Vicente mucho mejor que nosotros.

-¿Le gustaba el fútbol, como a su hermano?

-Era muy habilidoso. Hubiera sido mejor que Tomás. Lo debió jugar en el campo de concentración de Asturias donde estuvo cuando lo movilizaron en la guerra con la quinta del biberón.

-¿Cuál es el legado de Vicente Ferrer?

-Cuatro principios básicos. La persona no puede ser un nómada en el desarrollo. Para implicarte, tienes que ser uno más de ellos. Te tienes que adaptar al día a día y hacerlo con un sistema que no sea rígido.

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