"Los alumnos hicieron el aceite de oliva, y yo cociné"

-Me cuenta la leyenda del aceite.

-Nuestro campus está al sur de California, cerca de Los Ángeles, y tiene muchos olivos. Un sábado, recién llegado, sorprendí a unos alumnos cogiendo aceitunas y les dije: "Si me hacéis aceite de oliva, os cocino con él ".

-¿Y se lo hicieron?

-Días después vinieron a casa y me entregaron un aceite que habían obtenido de un modo muy poco profesional, en un laboratorio, prensándolo a mano. Guisé un conejo y los invité a cenar.

-Pero la cosa no quedó ahí.

-Los estudiantes se lo contaron a un periódico y hubo un gran revuelo mediático sobre los grandes científicos de los cohetes fabricando aceite de oliva.

-¿Y…?

-El grupo decidió convertir aquello en un acontecimiento. Ahora celebramos un festival en noviembre, recogemos la aceituna y la enviamos a una fábrica. Vendemos el aceite y los ingresos se destinan a becas.

-¡Qué alumnos más avispados!

-Caltech es un lugar muy especial. Se creó para ser uno de los mejores del mundo en ciencias e ingeniería. Los alumnos son extraordinariamente inteligentes. Somos muy selectivos.

-¿Y como llegó al puesto, siendo francés?

-Llevo más de 30 años en EEUU. Pero es cierto que en Europa las cosas no funcionan así. Dudo de que un español pudiera llegar fácilmente a presidir una universidad alemana o francesa.

-¿Aquél es el país de las oportunidades?

-Era el país de las oportunidades y puede que aún lo sea. Ello explica que una persona como yo, con mi acento francés, llegue a presidir una importante institución universitaria.

-¿Cuál es su lugar de origen?

-Nací al norte de París, cerca de Le Havre, en un pueblecito llamado Gommerville. Provengo de una familia muy humilde. Mi padre trabajaba como encargado de una pequeña constructora.

-¿Fue un niño prodigio en matemáticas?

-No creo que fuera tan bueno, aunque adoraba las matemáticas. Era lo que pensaba estudiar siendo adolescente.

-¿Y por qué se hizo ingeniero?

-Por accidente. En el sistema francés todo empuja hacia las ingenierías.

-¿Cómo cruzó el Atlántico?

-Por un profesor que se había doctorado en California. Le escuché una conferencia y fui a pedirle consejo. No tenía dinero, pero conseguí una de las pocas becas que daba entonces el Gobierno francés.

-¿Sabía que se iba para siempre?

-Pensé que me iba por un año, y allí sigo. Lo curioso es que aquel profesor se doctoró en Caltech. Cuando se anunció mi nombramiento, hace tres años, conté su historia y me llamó.

-¿Cómo empezó su carrera?

-Tras doctorarme en Stanford fui profesor en Purdue. Trabajé varios años con un grupo de investigación muy conocido, de profesores mayores, y me pusieron a dirigirlo.

-¿Le vieron madera de líder?

-Eran muy buenos investigadores pero se llevaban fatal entre ellos. ¡Peleaban todo el tiempo! El director del centro me dijo: "Estoy cansado de sus colegas, son como niños. Hágase cargo del grupo".

-¿Pero por qué usted?

-Según el director, en lo único que coincidían mis colegas era en que a todos les gustaba yo. Y poco a poco me fui implicando en tareas de administración y dirección.

-¡Ahora preside una fábrica de genios!

-Es un reto y un privilegio trabajar con gente inteligente, que pregunta continuamente. En nuestro campus ha habido 32 premios Nobel.

-Impresionante.

-Albert Einstein fue visitante asiduo de Caltech cuando llegó de Europa, en 1931. El físico Richard Feynman ejerció la mayor parte de su carrera allí. Hubo otro profesor que recibió dos Nobel...

-No hace falta que los nombre a todos.

-Solo añadiré que el primer presidente del instituto, el doctor Millikam, fue Nobel de Física por el efecto fotoeléctrico y que mi antecesor en el puesto, David Baltimore, recibió el Nobel en Biología hace 20 años.

-¿Y en qué destacan ahora?

-En Química somos los mejores del mundo. También en Astrofísica, Geofísica, Nanotecnología y en todo lo que tiene que ver con el Espacio.

-¿Trabajan con la Nasa?

-Somos el centro de Exploración Robótica Espacial de los Estados Unidos. Operamos el Laboratorio del Propulsión a Chorro (GPL), que financia la Nasa.

-¿En qué consiste su trabajo?

-El GPL se creó al comienzo de la Segunda Guerra Mundial para fabricar cohetes de propulsión para los aviones militares.

-¿Qué gran proyecto desarrollan ahora?

-Aspiramos a construir un telescopio gigante financiado por Estados Unidos, Canadá, Japón y tal vez China. Estará listo en seis o siete años una vez que comencemos.

-¿Para qué servirá?

-El telescopio podrá ver cosas que pasaron hace unos 13.000 millones de años, muy cerca del momento del Big Bang.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios