Decepción de los 'hiperventilados'

  • La CUP y los más independentistas se sienten decepcionados por Puigdemont, que vira sus apoyos hacia Ada Colau, una estrategia bien medida considerando las fuertes presiones

La diputada de la CUP Anna Gabriel alza el brazo tras su intervención el martes en el 'Parlament'. La diputada de la CUP Anna Gabriel alza el brazo tras su intervención el martes en el 'Parlament'.

La diputada de la CUP Anna Gabriel alza el brazo tras su intervención el martes en el 'Parlament'. / Alberto Estévez / efe

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Barcelona es una seda, descompresión después de días de infarto, casi es mejor no preguntar por lo sucedido el martes en el Parlament. Nadie lo sabe con certeza. Los periodistas internacionales dejan la ciudad. O independencia o guerra, había clamado Julian Assange desde su obligado retiro londinense. Vaya decepción. Es como la mecánica cuántica, ¿dónde está el gato de Schrödinger? Los hiperventilados están decepcionados con Carles Puigdemont, la CUP se lamenta: "Nos ha fallado".

La Asociación Nacional de Cataluña (ANC) tuvo que desmontar en silencio las pantallas que colocó junto al Parlament para oír la histórica declaración, pantallas de uso similar a las que la alcaldesa de la ciudad condal, Ada Colau, prohíbe en la plaza de Cataluña para ver las gestas de la selección española de fútbol. Colau, todos la pretenden.

La CUP se reunirá este fin de semana para decidir si mantiene o no el apoyo al 'Govern'

La Guardia Civil encontró en el domicilio del viceconsejero de Economía de la Generalitat, Josep María Jové, la hoja de ruta secreta del proceso cuando lo detuvo hace tres semanas. Por eso sabemos que los más convencidos de la independencia, los que van a por todas, los más fanáticos de los comités de defensa del referéndum, son apodados como los hiperventilados. Deben tener tantas prisas que parece que se asfixian. A estos, simplemente, hay que controlarlos para que no se desmanden, según los documentos de Jové. Y cuidar de no frustrarlos porque aspiran a mucho y pronto. Los catalanes se podrían dividir, tal como explica el plan, en siete tipos en función de su opinión sobre la independencia: hiperventilados, independentistas históricos, comprometidos bienintencionados y así hasta llegar a los españolistas más refractarios.

Los hiperventilados de la CUP están decepcionados porque Puigdemont cambió su discurso en el último momento. Según reveló su parlamentaria Eulalia Reguant, el presidente debía leer la declaración de independencia que posteriormente se firmó e, inmediatamente, pasaría a solicitar su suspensión, pero dando al Gobierno español un plazo de sólo 15 días para negociar. "Puigdemont nos ha fallado por el modo en que ha dicho las cosas, o cómo no las ha dicho, le ha fallado a la gente", explicó Reguant. En efecto, en los alrededores del Parlamento catalán, donde se concentraron muchas personas llamadas por la ANC, se hizo evidente que la declaración no estuvo a la altura de la historia.

No fue Companys en octubre de 1934, cuando desafió a la Segunda República desde el balcón de la plaza de Sant Jaume, ni Maciá tres años antes; Puigdemont les falló. El comité político de la CUP se va a reunir este fin de semana para decidir si sigue apoyando al Gobierno independentista o, si por el contrario, le retira el respaldo y se ausentan de la Cámara regional por tiempo indefinido. De momento, han dado un plazo al Govern: un mes para dialogar; si no se llega a buen puerto, se activaría la dichosa declaración.

Pero por los documentos de Jové sabemos otro requerimiento del proceso: ERC y el PDeCAT, los que forman el Ejecutivo, pretenden a los comunes de la alcaldesa Ada Colau porque es esta organización la que les daría la mayoría social. La CUP sólo es un aliado forzoso, que otorga una mayoría en la Cámara, pero no en el conjunto electoral.

Por eso la decisión de Puigdemont contenta a los suyos y, en buena parte, a ERC, porque en la medida que retrasa la declaración unilateral, se acerca a Colau, a quien ofrecerán una coartada: nos independizamos porque el Gobierno nos niega el diálogo. La alcaldesa de Barcelona fue una de las primeras que felicitó al president por "desescalar" la tensión de los últimos días. De este modo, si la CUP se marcha, el procés podría seguir vivo con el apoyo de los comunes.

Claro, que tampoco se sabe muy bien quiénes son los comunes en el Parlamento. Podemos se presentó a las elecciones catalanas con una marca propia, hay grandes divisiones en el grupo y en el partido, y Colau ha fundado una organización que puede ser su próxima plataforma electoral. Lo que Pablo Iglesias intenta es integrar a la alcaldesa para que asuma el liderazgo, y la próxima candidatura, y desplazar al actual secretario general, Albano Dante Fachín.

La táctica empleada por Puigdemont el pasado martes puede ser confusa, pero estaba bien medida considerando las fuertes presiones que sobre'vuelan sobre su presidencia.

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