La cúpula del PP evita polemizar con Aznar pese a sus críticas

  • La andanada del ex presidente arranca en el partido adhesiones, críticas y silencios significativos como el de De Cospedal

Las palabras del fin de semana del ex presidente del Gobierno José María Aznar -"en política no se está para empatar ni para heredar, se está para ganar"- aún resuenan en la sede del PP. El presidente de honor de la formación ha reabierto el debate sobre el liderazgo dentro del primer partido de la oposición, que no consigue cerrar filas tras el movido Congreso de junio en Valencia. En el PP de Mariano Rajoy se perciben ahora tres corrientes: los que aprueban las palabras de Aznar, los que las rechazan y los que no comentan. A esta última vía se adhiere la propia cúpula del partido para no polemizar con el ex presidente. Mientras, el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, aprovecha la grieta para dar por hecha la caída de Rajoy, visto "lo activo que está Aznar para tratar de buscar sucesor al sucesor".

Ayer, tras la reunión del Comité de Dirección del PP, la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, se negaba a comentar "absolutamente nada" sobre las palabras de Aznar pese a ser interrogada hasta ocho veces por los periodistas. "El PP tiene un objetivo primordial, prioritario, que es el fin de toda la estrategia política, y es ganar las elecciones, eso está meridianamente claro y así piensa la dirección de mi partido", aseveró como toda respuesta, añadiendo que las declaraciones de Aznar no se "comentaron" en la reunión de la Dirección y eludiendo cualquier tipo de referencia a un debate ideológico en el seno del partido.

Frente al silencio de la Dirección, la valoración del portavoz de Exteriores del PP, Gustavo de Arístegui, que cree que "todos, desde Rajoy hasta el último militante", suscribirían las palabras de Aznar porque es necesario hacer "una oposición crítica". El responsable de Economía del partido, Cristóbal Montoro, cree que "esas expresiones" de Aznar son las mismas que hizo "en la campaña de 2004" al candidato "por el que él había apostado", y que lo que pretende es "meter presión para que se ganen las elecciones" y "para que nadie se duerma".

El portavoz del PP en el Senado, Pío García-Escudero, fue un paso más allá en su valoración, que discrepa de la del ex presidente: "Tenemos un profundo respeto al Aznar, hizo un gran trabajo como presidente del Gobierno y del partido, pero desde las elecciones han pasado ocho meses y las encuestas que se han publicado vienen a decir que, si hoy hubiera elecciones, Rajoy sería presidente". Por la misma vía crítica optó el responsable de Relaciones Internacionales, Jorge Moragas, aunque en su blog. "La oposición de Rajoy lucha por acreditar su innato sentido de la responsabilidad. Al margen de la ansiedad que pueda embargar a algunos amigos que anhelan el beneficio inmediato, el partido que hay que ganar se juega en Galicia y no en urbanizaciones impolutas y aledañas a la capital del Reino", apuntó.

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