Los Coloraos

Y digo acertar, porque él es quien designa a los pregoneros de la Feria de Almería, ¿o no es así? En cualquier caso, nombrar tornavoz de los festivos días agosteños al árbitro Fernández Borbalán, tercer deportista tras Faustino Reyes y Andújar Oliver, es muestra de buen tino. Y encargar la exaltación de la gesta de Los Coloraos al juez Luis Columna una decisión que difícilmente suscitará desacuerdos. Todo lo contrario. Garantía de que enderezará la deriva política marcada en los últimos años por el ayuntamiento conservador con oradores exageradamente sesgados hacia su posicionamiento ideológico. Tampoco es mal aval que Columna iniciase su formación en el Ave María del humilde barrio del Quemadero, con maestros como su propio padre o Luis Marín. Felicidades.

En mi casa, de pequeño, se marcaban con lápiz los festejos gratis del Programa. La cosa no daba para galguerías. Naturalmente, la conmemoración de los Mártires de la Libertad no entraba en el guión. Entre otra razón de peso porque en 1943, días antes de la visita del general Franco, un alcalde, Navarro Gay, tan fascista como descerebrado (valga la redundancia), ordenó derribar el monumento no fuese que su visión dañase la del dictador ¿lo comentan en las visitas turística guiadas?

Así que tuve que esperar a la proclamación del primer Ayuntamiento democrático. Fue en la tarde del 24 de agosto de 1982 en un abarrotado salón de plenos, organizado por el Ateneo presidido por Joaquín Pérez Siquier y el Ayuntamiento, con Martínez Cabrejas como primer alcalde democrático. Ni el "Viva el 18 de Julio" gritado por un cipote de la Vela ni el calor pegajoso logró restar emotividad al acto ignominiosamente sustraído por los usurpadores de la democracia. Allí estaban, también, el abogado D. Juan Pérez, el juez Joaquín Navarro y el escritor José M. Naveros. Lo que no está, en mi poder, añado, es la fotografía charlando con ellos ¿alguien la tiene y me pasa una copia?

Otra intervención dictatorial, de las que no se olvidan, corrió a cargo del entonces alcalde Juan Megino y su irrazonada e irrazonable prohibición a la Banda de Música a que interpretase de La Marsellesa. En el pecado de la intolerancia llevó la penitencia en las elecciones siguientes.

El día promete: Los Coloraos, el "capote" al Juli y por la tarde Ponce, el propio Juli y Manzanares ¡Hagan juego, señores!

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