Libres para elegir y para disfrutar

  • Perplejos aún por el debate abierto, varios miles de personas asistieron a la primera corrida de la Feria para disfrutar de un espectáculo bello como pocos, español como ninguno, y único como almeriense

Seguro que alguna vez han participado ustedes en el juego de ser otra cosa diferente a un ser humano, como una flor, un paisaje o un animal, entre otros muchas opciones. Yo siempre respondía que de haber sido un animal 'mucho más irracional' hubiera querido ser un caballo por su fuerza, belleza, elegancia y otras muchas cualidades y características que ayer se pusieron de manifiesto en la primera corrida del ciclo taurino de la Feria en honor de la Virgen del Mar.

Por primera vez, una corrida de rejones abrió el mismo, y por segundo año consecutivo se incluyó en los distintos festejos. Algo más de media entrada, con gran presencia femenina y la de muchos aficionados a los caballos, no respondió a las expectativas creadas a pesar de saber que quienes no poseen un abono suelen incorporarse a lo largo de la semana buscando los mejores toreros del momento.

Con espacios en los tendidos de sol y en algunas gradas, la temperatura acompañó con una muy agradable brisa el gran ambiente festivo que se vivió en la Plaza de Toros de Almería. Tras un largo año de inactividad, en el que hay que destacar la magnífica iniciativa del Área de Turismo del Ayuntamiento con la programación de visitas guiadas al coso de la Avenida de Vilches, el reencuentro con amigos, conocidos o simplemente, con los vecinos de abono, siempre es un motivo de satisfacción, especialmente cuando todos los asistentes a un espectáculo taurino tenemos la libertad de elegir hacerlo o no, sin que otro tipo de intereses, revestidos con toda la legalidad pero de dudosa legitimidad, prohiban en otra parte del territorio nacional, como es Cataluña, las corridas de toros.

Carmen Capel pudo ayer conocer la Plaza de Toros y vivir y disfrutar presencialmente una corrida gracias al tesón y al cariño de su hijo Rafael, tremendamente feliz por haberlo conseguido. Carmen es una persona mayor pero cada vez son más jóvenes, muy jóvenes, los que acuden a los festejos aprendiendo desde pequeños a amar nuestras tradiciones, nuestra cultura, todo un espectáculo que -como el de ayer a caballo- es bello como pocos, español como ninguno y único como almeriense, para orgullo de quienes nacimos aquí.

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