Líneas con mucha clase

  • Los coches antiguos tomaron el centro de la capital demostrando que la velocidad no está de moda

Nostalgia. Es la palabra mágica que repetían los asistentes de la VI Exposición de Vehículos Seat 600 y la III Exposición de Mini Cooper celebradas ayer en el Paseo de Almería. Sólo una nota negativa: la concentración de Renault 5 no llegó a celebrarse, ya que sólo hubo un asistente, José Francisco López, de 23 años.

Desde las 11.00 horas el centro de la capital se llenó de vehículos que trasladaban al público a otra época. Aquellos lejanos '60 parecían más cerca para todos, jóvenes que sólo han visto imágenes de esos años y mayores que los recuerdan con añoranza.

Y es que no hacía falta encender los motores de estos coches para sentir el rumor del pasado. Bastaba con echar un vistazo al interior de los automóviles: el volante de material metálico, el cuentakilómetros marcando hasta 120 Km/h, los sillones tapizados de tela de pata de gallo, el ventilador en lugar de aire acondicionado... todo a escala reducida en comparación a los automóviles modernos.

Asomarse a un Seat 600, a un Mini Cooper o a un Renault 5 es toda una experiencia en sí misma, pero conducirlo es mucho más: "es un modo de vida", aseveraba Pedro Vicente Montoya, presidente de la Asociaciónde Amigos del 600 de Almería.

Otro de los propietarios de un Seat 600, Francisco Rodríguez, lo corrobora. "En uno de estos puedes ver y oler el paisaje mientras conduces. No es como los coches de hoy, que van como balas y no se detienen a mirar nada, siempre con prisas". En su caso, la pasión por los 600 le viene de lejos, y le ha procurado satisfacciones y algún que otro disgusto. "Antes tenía otro, pero me lo robaron y lo destrozaron. Luego mi esposa me regaló éste por Reyes", explicaba orgulloso, apoyando la mano en el capó. "¡En él se ha subido Manolo Escobar!".

Aunque la mayoría de personas que poseen un vehículo clásico de este tipo son mayores, cada vez son más los jóvenes que deciden adquirirlos.

"Todos los que lo prueban quieren comprarse uno", comentaba Jesús Céspedes, el joven propietario de un Mini. Tanto él como su mujer utilizan el Mini a diario, y llevan, incluso, la silla del bebé incorporada.

Por otro lado, los hay que prefieren tener el coche como si de una pieza de museo se tratase. "Yo sólo lo saco para ir a concentraciones de este tipo", explica el más joven de los propietarios, José Francisco López, de 23 años. En su caso, la pasión por los vehículos de época le vino heredada. "A mi padre le gustaba mucho el Renault 5, me lo regaló y lo arreglamos entre los dos. Tardamos unos dos años en hacerlo, tirando de los ratos libres en los fines de semana", comenta.

Conservar un coche de época en perfectas condiciones requiere una inversión variable. Algunas de las piezas que se expusieron costaban 4.000 euros, pero hay motores que llegan a alcanzar, por sí solos, los 10.000. En cuanto al consumo de carburante que requieren, no es tan alto como podría pensarse. Un Mini Cooper consume unos 6,5 l/km. Todo un 'mechero'.

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