Manzanares y los caballos de Mendoza para recordar

  • Algunos detalles bonitos entre un ambiente nostálgico de despedida

El toreo a caballo tiene un público eminentemente femenino aunque guste también a muchos hombres, creo que esto nadie lo duda. El público disfrutó ayer, más con el ejercicio de autoridad que Hermoso de Mendoza demuestra sobre sus caballos y con la simple visión de los bellos ejemplares que montó, que con la ejecución propia de cada una de las suertes, en las que no estuvo especialmente brillante.

Con más fuerza llegó a los tendidos el toreo de Manzanares del que recordaremos una tanda de muletazos con la derecha y un poquito más, además de una estocada -por llamarla de alguna forma- digna, para lo visto a lo largo del ciclo ferial.

La merienda volvió a ser uno de los mejores momentos del festejo, me refiero naturalmente para los espectadores, porque la imagen de Morante sentado en el burladero no era muy ... emotiva. La verdad es que también hubo una espectadora que no lo pasó nada bien. Para Laure Van Ruymbeque era su primera corrida y, claro, en París no hay toros ni se entiende nuestra fiesta nacional; pero aguantó el tipo con su amiga Beatriz, acompañadas por José Antonio Peña, presidente de la Junta de Personal de la Administración Central por Csi-Csif, Yolanda, Stephan y Yoli.

En la bocana del tendido 3 sigue el festejo Mercedes Navarro, a quien su silla de ruedas no le impide disfrutar cada tarde; en callejón y junto al palco de los veterinarios está el diestro Joselito, ganadero de las cuatro toros de lidia a pie. Sobre él doy un gran abrazo a mi querido amigo Manuel Morales y a Carmen. Damián del Águila, me cuenta que lleva desde 1973 atendiendo al público "hablando con la gente y tratando de atenderla lo mejor posible". Igual que Siham, una joven que se ocupa del ambigú soñando con ser periodista.

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