Morente: la reinvención ortodoxa del cante

  • El cantaor granadino deja su sello flamenco con una creación continúa sobre el escenario en la primer noche del festival que abrieron los almerienses Juan Gómez y Antonio Luis López

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Reinventar la ortodoxia, crear sobre los cánones escritos del flamenco, ser de capaz de aglutinar en un género musical una pizca de eclecticismo puro. Un artista con letras mayúsculas: Enrique Morente. El cantaor granadino es una auténtica creación sobre el escenario como pudieron comprobar los que disfrutaron el lunes de su actuación en la apertura del 44º Festival Flamenco de Almería.

Morente es un cantaor con sello propio. Como ese Picasso al que le canta, su inquietud e inteligencia le llevaron a probar nuevas formas, pero con un profundo conocimiento de las bases. En Almería sacó a relucir de nuevo su estilo morentiano, ese que tantos seguidores tiene (algunos detractores también), pero que a nadie deja indiferente. Comenzó por derecho con una ronda por tonás, a capella, con un ambiente místico en el que los cantaores en un corro recrearon estos estilos primitivos con un recuerdo a Tomás Pavón con el timbre perpetuo de Enrique sonando constantemente para envolver el escenario con su voz flamenquísima que agrietaba el silencio.

Tras el repaso a estos cantes de fragua, llegó el ritmo con un guiño africano al ex presidente surafricano y Premio Nobel de la Paz, Nelson Mandela. Las cosas de Morente, esas grandes licencias del maestro, sus gratas y esperadas sorpresas. Una mesa dominaba el escenario donde su cuñado Antonio Carbonell, Ángel Gabarre y su hijo 'Quiqui' Morente hacían compás cual si estuviesen en uno de los antiguos tabancos, aquellos grandes bastiones del flamenco. Las guitarras de David e Israel Cerezuela ponían la melodía en cada una de sus falsetas y marcaban el compás por caña, ese estilo que encumbró el homenajeado de la velada, el cantaor gitano de Andújar Rafael Romero 'El Gallina'. Morente se acordó de esas noches que compartió con el maestro jiennense en el tablao madrileño de 'Zambra' y regaló al público este palo que no se prodiga demasiado en los repertorios de los artistas.

Llegaron los aires de Cádiz al patio de La Salle con esas alegrías en las que el granadino jugó de forma magistral con los altibajos aportando sus peculiares matices. El cante de Morente no se repite, es imprevisible, hace factible la teoría del devenir de Heráclito donde todo fluye. Este artista no canta dos veces igual, aunque haga el mismo estilo. Ahí reside la grandeza de Morente, en la espontaneidad mesurada de un genio. Alarga los tercios y los conjuga con su poso de sabiduría flamenca aprehendida de viejos maestros como Pepe de la Matrona, Juan Varea o Juan Talega. De esas fuentes de las que bebió el maestro para moldear su cante.

El público agradece su entrega. "Eres un monstruo", "maestro", le gritan desde el coso. Tras el buen regusto que dejaron las alegrías, el del Sacromonte tiró de repertorio añejo como esa malagueña de Chacón que grabó en 1977. Pidió permiso a Don Antonio para impregnarle su sello, buceó y rebuscó en la intimidad de este estilo que remató por abandolaos.

Se acordó de nuevo de 'Picasso de Málaga' con ese texto surrealista que habla sobre la ascua de amistad, el reloj que siempre está dando la hora, bandera que flota tan alegre movida por el soplo de un beso sobre la mano, caricia de las alas del corazón. Los combinó con fandangos de Manuel Torre y dedicó el tema a su amigo y buen aficionado al cante Pedro Segura. "Espero que los aficionados clásicos sean tolerantes con los estropeadores del flamenco y nos perdonen porque algún acierto que otro tendremos", comentó Enrique.

 Llegó una soleá jonda y los tangos que llenaron de ritmo el patio de La Salle. Sonido por seguiriyas en la voz ronca del albaicinero antes de acelerar el ritmo por bulerías para contemplar las pataítas de Isaac de los Reyes y Pedro Gabarre' El Popo'. El ciclo se cerró, la omega del concierto emuló al alfa con ese corro de nuevo unido pero esta vez con compás por bulerías que fue el fin de fiestas para esta noche donde Morente recorrió los mejores senderos del arte flamenco.

Antes del granadino, los almerienses Juan Gómez y Antonio Luis López se encargaron de abrir  una nueva edición del festival almeriense que presentó el periodista de Interalmería Juan Domínguez.  El veterano cantaor de Pescadería se acordó de su tierra "en una noche tan importante para mi trayectoria artística por compartir cartel con este maestro". Comenzó por malagueñas y verdiales para después dedicar un taranto a su hermano y también cantaor, Pepe Gómez. Se templó bien en el cante de la tierra antes de meterse en jondura por seguiriyas y soleá de Alcalá que provocaron el aplauso del público. Gómez remató con un repertorio por fandangos naturales.

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