Tarde de emociones en el tendido

  • Con la honrosa excepción de Perera, los impulsos que llegan a los sentidos y al corazón salieron ayer de los tendidos más que del ruedo, con el reencuentro de muchos almerienses que nos visitan en Feria

La de ayer fue una tarde especial. No por lo ocurrido en el ruedo de la Plaza de Toros, que podría calificarse con un aprobado generoso para Morante de la Puebla y Manzanares, y un sobresaliente para una joven estrella del toreo como es Miguel Ángel Perera; sino por los momentos vividos en los tendidos y en las gradas, llenos de encuentros y reencuentros con muchas personas, almerienses o no, que desde sus lugares de trabajo o a los que el destino les llevó regresan en estos días a nuestra calurosa -en el más amplio sentido del término- tierra para pasar unos días con la familia y los amigos. Sólo por eso merece la pena ir cada tarde a los toros, y si además te llena lo que sucede en el ruedo, pues aún mejor.

Diego Vicente es una gran aficionado que procura no perder ni una sola tarde del ciclo, ayer acompañado por su mujer, Loli Ruiz, su hijo Diego Juan, a punto de ir a Italia con su beca Erasmus de Derecho, Francisca Rodríguez y Julio Gonzálvez, compañero del diario Granada Hoy.

Marcos Rubio, presidente de la Plaza, llegó en familia, con su mujer y su hija, pero el deber es lo primero y pronto se reúne con Ramón Magaña, asesor taurino y un artista para tratar la piel como lo demuestra el precioso bolso que luce Loli Ruiz, en forma de capote, mirado y admirado por quienes pasan a su lado. Aunque hablando de presidentes también hay que hacerlo de Pedro Giménez, seis años al frente de la Plaza y once como delegado gubernativo en el callejón, que fue lo que más le enseñó de este singular mundo taurino.

Disfrutando de manera especial de los pasodobles -por la cercanía a la Banda Municipal de Música, con las mismas estrecheces de todos los días- el doctor Eduardo Amat, mi otorrino y nuevo vicepresidente del Colegio Oficial de Médicos, contempló el festejo junto a María Teresa Álvarez, Mari Carmen Leal y José Luis Friébel. Muy cerca de ellos, rubia, elegante, guapísima y con su sonrisa siempre cautivadora apareció Marta León. De pronto pasaron muchos años y muchos recuerdos por mi mente, aquellos de un enamoramiento juvenil que dejó el poso de un profundo cariño y una eterna amistad por la que hoy es una gran mujer. Hoy, mi querida Marta, ¡va por ti!.

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