La alegría y el reencuentro con los amigos han destacado en los toros

  • Los pasillos, tendidos y gradas de la Plaza se llenan de ambiente festivo y de saludos amistosos

Puede que algún torero que aún no haya debutado en la Plaza de Toros de la Avenida de Vilches no conozca nuestra ancestral y singular costumbre de hacer un descanso entre el tercer y cuarto toro para merendar; pero lo que nadie duda es que ningún espectador que acude a la misma, almeriense o no, desconoce esta peculiar tradición.

Quienes ya tienen algunos años recordarán aquél eslogan tan popular 'En Almería nunca serás un extraño', que siempre nos ha caracterizado. Y esto, en los toros, se manifiesta hasta sus últimas consecuencias; porque si algún espectador no ha llevado merienda a la Plaza nunca tendrá que preocuparse. La generosidad de los almerienses le asegura una copiosa merienda que le llegará desde cualquiera de sus vecinos de asiento. Empanadillas, medias noches de jamón o lomo, saladitos o bocadillos, para abrir boca, precederán a los pastelitos y dulces finos como la famosa pasta de almendras, glaseados o tocinos de cielo. Con todo esto me estoy refiriendo, naturalmente, a las meriendas sencillas, por llamarlo de alguna manera, porque también he sido testigo de cómo se devoraba un jamón antes del quinto toro, dejando el hueso para un buen caldito; o de dar cuenta de unas buenas gambas y cigalas, todo ello, abundantemente regado con otros caldos más embriagadores.

Las corridas de toros propician el encuentro con los amigos y conocidos, que en muchos casos residen fuera de la ciudad, y que las vacaciones estivales y nuestras fiestas en honor de la Virgen del Mar hacen que nos visiten en estos días. También, desde muy distintos y distantes puntos de nuestra geografía provincial, son muchos los aficionados que aprovechan los toros para pasar un día de feria en la capital y disfrutar, si es posible, del arte de algunos de los toreros que forman el cartel de esa tarde.

La cordialidad y el respeto suelen ser características destacadas en el desarrollo de los festejos taurinos, a los que se unen una inmensa alegría y unas enormes ganas de pasarlo bien. Ahora llega el momento de volver a la dura realidad del trabajo, aunque con las pilas cargadas para afrontar una nueva etapa. Ha terminado una Feria que siempre quedará marcada para mi por el encuentro con Marta. Sonriente, radiante, aún más encantadora...

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