Tres concepciones del cante

  • La voz potente del almeriense Alfonso Salmerón, el eco gitano sacromontino de Marina Heredia y la dulce maestría del onubense Arcángel ponen el broche de oro al 44º Festival de Almería

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Tres conceptos diferentes de cante usando un mismo lenguaje: el flamenco. Los aficionados pudieron disfrutar la noche del miércoles de diversas concepciones cantaoras en la última velada del festival flamenco almeriense que contó con una muy buena entrada. El encargado de abrir la tercera noche, englobada bajo el nombre de 'Flamenco para todos', fue el cantaor almeriense Alfonso Salmerón.

Comenzó por tonás haciendo gala de su enorme potencia cantaora con esa voz que ha sido objeto de halagos de grandes tenores como Plácido Domingo. Salmerón, que formó parte en Viena de la ópera Carmen con José Carreras y Von Karajan, tuvo un emotivo recuerdo para su hermano fallecido hace dos meses a quien le dedicó unas seguiriyas sentidas.

Soleá jonda, taranto con sabor almeriense, dulces colombianas y demostró por bulerías ese compás del que se empapó cantando para el baile. Finalizó por una buena ronda de fandangos que provocaron un gran aplauso del respetable premiando no sólo la entrega en la velada almeriense, sino en sus cincuenta años sobre los escenarios de todo el mundo.

Desde el Sacromonte, ese barrio granadino donde el flamenco se arraiga en sus habitantes conformando un telurismo flamenco del que se ha impregnado Marina Heredia. Salió ataviada por un traje blanco impoluto y comenzó por alegrías de Cádiz. "Estoy encantada de estar aquí en esta tierra donde tengo muchos amigos y una gran familia flamenca como es la peña 'El Taranto' que es muy especial y me tratan con mucho cariño", comentó Heredia para dedicarle la soleá a la peña almeriense más legendaria. Repaso por este palo demostrando que es una gran soleaera mientras se abanicaba para combatir el intenso calor e incluso algún que otro problema del equipo de sonido. "Hace un calor aquí que nos vamos a derretir", aseveró Heredia.

Los fandangos de su tierra, de Frasquito Yerbabuena antecedieron a unas seguiriyas gloriosas. Los tangos tuvieron un recuerdo camaronero con un buen acompañamiento de las guitarras de José Quevedo 'El Bolita' y Luis Mariano Renedo. Dedicó las bulerías 'No me lo creo' de su último a su ahijada Alejandra. De pie, elegante sobre el escenario simulando con el abanico el movimiento de las olas del mar de las que hablaba su letra.

Se echó palante por bulerías con un homenaje a Bambino de Utrera y recordando a uno de sus grandes maestros 'El Chino' de Málaga. Se pegó su pataíta para cerrar su buena actuación donde demostró que es una de las cantaoras más laureadas de la parrilla flamenca.

Aún quedaba el momento de Arcángel. El onubense fue el encargado de poner el broche de oro al 44º Festival de Almería, que ha inundado de flamenco durante tres noches el patio de La Salle. Comenzó por tonás y puso el ritmo por tangos con la buena sincronía que tiene con su fiel escudero, el guitarrista granadino Miguel Ángel Cortés.

Fandangos naturales donde juega con su preciosa voz laina que es capaz de edulcorar cualquier melodía. Bulerías con tributo a Caracol como en ese espectáculo 'Zambra 5.1' donde homenajeó al maestro del cante. Hace música con el hilo de su voz que cose las grietas del alma y los tercios de las letras. Se templó por soleá donde como los grandes hizo fácil lo complicado. Dejó un recado a alguien de público que se exaltó con su crítica. "Me parece una falta de respeto, no sólo por mí sino por el flamenco, pero no podemos gustarle a todo el mundo, aunque creo que hay respetar", espetó. Alegrías de Cádiz que edulcoró con las de Córdoba. Como no podía ser de otra forma en un maestro del fandango, con semitonos perfectos acabó por Huelva que causó furor entre el público.

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