La devoción de los fieles arropa a la Patrona en su paseo por la capital

  • Miles de personas inundaron ayer las calles de la ciudad para contemplar el emotivo desfile

La plaza Virgen del Mar se encontraba ayer por la tarde más abarrotada que nunca. Pese a las altas temperaturas que invadían la ciudad, decenas de fieles se agolparon a las puertas del Santuario para poder ver la salida de su Patrona que, un año más, sería procesionada por las principales calles de la capital.

A las 19: 45 horas, comenzaron a sonar las campanas y los cohetes que anunciaban la salida de la Virgen. Con el Himno de España de fondo y la gran ovación de los allí presentes, la Patrona dejó la ermita a hombros de los costaleros y envuelta en un manto de incienso y pétalos de rosa.

Ante la atenta mirada de los fieles que, entre lágrimas y sudor, se inclinaban para intentar tocar el trono, la Patrona de Almería desfiló por las principales calles de la ciudad arropada por el cariño de la gente. Además, centenares de fieles se pusieron sus mejores galas y con vela en mano, salieron a la calle para acompañar a la Virgen del Mar en su paseo por la capital.

El fervor y la devoción estuvieron presentes en toda la procesión. Uno de los momentos más emotivos fue aquel en el que la Patrona llegó a la Plaza Circular y tras unas palabras del Obispo de Almería, Adolfo González, se le cantó el Himno de la Santísima.

Pero, sin duda, la mayoría de los allí presentes coincidieron en que el mejor momento de la procesión era la entrada de la Virgen en el Santuario, tras su recorrido por las calles de la ciudad almeriense. "Con el encierro no puedo contener las lágrimas, el ambiente que se crea en la plaza es único" aclara Elena López, una de las mujeres que acude todos los años a ver la procesión.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios