"Ante todo, somos sus fieles aliados"

  • Los porteros de los locales, por fortuna, no han tenido problemas con nadie · Reina la tranquilidad en las calles

Atrás quedó la figura de aquellos porteros que más que aportar seguridad en sus locales, creaban incertidumbre y hacían dudar a los clientes de si en realidad estaban tan protegidos como esperaban al entrar. A raíz de unos cuantos altercados que se pueden contar con los dedos de las manos, los seguridad de los locales han adquirido una fama injusta que los tacha de matones, mafiosos y gente sin escrúpulos. Afortunadamente todo cae por su propio peso y ya no vale el famoso dicho de "si matas a un pero, te llamarán mataperros", porque la realidad es bien distinta a como la pintaban entonces. Ante todo, admite Yuyu, el jefe de seguridad de Molly Malone, "estamos para que la gente se lo pase bien y que se encuentre segura. Somos la imagen del local y también ejercemos de relaciones públicas. Todos sabemos que siempre hay unos cuantos que se pasan de vueltas y se dedican a molestar. Nuestra obligación es echarlos a la calle y, cuando la ocasión lo requiera, utilizar, en menor medida, la fuerza".

Tanto el local Geographic, Amargo, la caseta de la Bodeguilla como La Clásica y el Molly Malone cuentan con un dispositivo muy amplio. "Que la gente sepa que no somos enemigos, sino sus mejores aliados", subraya.

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