Las fiestas patronales a mediados del XIX duraban sólo seis días

  • Los más críticos en esa época eran pesimistas sobre el futuro de la Feria: "Quedará reducida a la exposición y venta de guitarros, carracas y trompetas". La de 1848 se vivió con cierto desánimo

La Feria de Almería tiene más de doscientos años de historia. Sin duda, el arranque de estos días festivos del mes de agosto tienen que ver con la advocación a la Virgen del Mar, Patrona de la ciudad.

Aunque la capital ha vivido desde el siglo XIX otras fiestas y celebraciones -como la feria de Invierno ideada por la Asociación de la Prensa- lo cierto es que los auténticos días de fiesta comienzan en 1807. Exactamente, las primeras fiestas patronales almerienses tuvieron lugar el 30 de agosto de 1807.

Un año antes, en 1806, fue cuando las autoridades civiles y religiosas permitieron que la ciudad festejara a su Patrona. Por un lado, fue el rey Carlos IV quien firmó el decreto y, por otro, el Papa Pío VII. Ambas fueron las autoridades políticas y eclesiásticas encargadas de dar oficialidad a una festividad que nacía de la mano de la Virgen del Mar. Hoy es una tremenda realidad, dos siglos después.

Durante los primeros años de feria, ésta tuvo lugar en enero, coincidiendo con las fechas en la que ahora, aproximadamente, tiene lugar la romería. Fue a finales del primer cuarto del siglo XIX cuando las fiestas de Almería se llevaron al verano, a agosto más concretamente.

Eran unas fiestas a la usanza de la época. El siglo XIX se vivía en la provincia de forma especial, pero la lejanía histórica de Almería con los centros de poder también se dejaba sentir en la forma de celebrar las fiestas.

Para conocer mejor cómo el almeriense vivía la feria en el siglo XIX es necesario recurrir a documentos históricos o los primeros periódicos de la historia de la prensa local. Precisamente en el diario llamado "El Caridemo" se incluyen, en sus ediciones de 20 y 31 de agosto de 1848, referencias a lo que suponía el gran acontecimiento del año: la feria y su ambiente diurno y nocturno.

Acerca de la procesión de la Patrona se puede leer: "Necesariamente -comenzaba la crónica festiva de "El Caridemo"- tenemos que decir algo de esta capital con motivo de haberse celebrado la feria y los toros que se habían anunciado. Poco bueno podremos decir, pero bueno o malo lo diremos con nuestra acostumbrada franqueza. Comenzó la semana anterior con la fiesta en celebración de la aparición de nuestra Patrona, María Santísima del Mar. Después de una magnífica misa que duró hasta las doce del día se produjo por la tarde en procesión la imagen de aquella amabilísima Señora hasta la orilla del mar. La procesión nada presentó de nuevo; lo mismo estuvo que la de otros años, con sólo la excepción de que la presidía el Cabildo Catedral, el Iltmo. Sr. Obispo de la Diócesis (D. Anacleto Meoro, incorporado en mayo de este año -1848-)."

"Con motivo de la procesión -seguía explicando a sus lectores "El Caridemo"- vimos concurrido en extremo el Paseo de la Playa que a tantos días estaba desierto". Con la retórica periodística de la época, "El Caridemo" explicaba así cómo las jóvenes de Almería habían salido a la calle: "Nosotros, y con nosotros todos los jóvenes de la población, saludaron cordial y alegremente la venía del día de la Virgen del Mar porque sólo él era capaz de conducir a nuestras bellas a los ojos del público paseador".

Refiriéndose, en concreto, a la feria "El Caridemo" decía: "Desde el primer día la advertimos fría y falta de animación; y así a nuestro entender al menos ha concluido a pesar de que la concurrencia no ha sido escasa en los seis días que ha durado. Pero si bien esta concurrencia ha obstruido muchas veces el paso de las calles y de las tiendas, y ha producido necesariamente un consumo extraordinario y movimiento en la población, lo que llamamos feria que son las tiendas armadas en el Paseo (Paseo de Alameda o Paseo de la Feria, en extramuros) ha estado sumamente desanimada en compras".

"El Caridemo" explicaba así la feria de la noche: "Más en cambio de esta desanimación que se advertía de día, llegaba la noche y cambiaba de aspecto la feria. Iluminadas las tiendas, comenzaba el paseo y cada noche ha estado más animado que el anterior y cada noche se han visto más lúcidas jóvenes, más voluptuosos trajes, más encantadoras miradas y más flexibles y esbeltos talles. Las hermosas virgitanas, nazarenas de nuestros ascendientes orientales, han lucido como siempre sus hermosos y rasgados ojos; sus bien ataviados cuerpos y su gracia y donaire.

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