Una gesta heroica como epílogo

  • Enfrentarse a seis toros en solitario exige una extraordinaria preparación física y mental, así como un variado repertorio de suertes que El Fandi exhibió ayer, especialmente en el tercio de banderillas

Se acabó. Todo en esta vida tiene un principio y un final, y el ciclo taurino festivo echó ayer tarde el cierre de una manera tan inusual para el coso almeriense como es el encierro -algunos también lo llaman la encerrona, pero este término tiene su connotación de engaño- de El Fandi con seis toros para celebrar el décimo aniversario de su alternativa. Quedó manifiesto que la empresa no se equivocó porque el festejo llevó mas aficionados a la plaza -incluidos varios autobuses con paisanos del torero granadino - que en otras corridas con una terna de espadas, y contó con las cámaras de Canal Sur que retransmitieron el festejo a toda Andalucía y a cualquier parte del mundo.

La de ayer fue la cuarta vez que El Fandi realizó esta gesta heroica, porque lidiar y matar seis toros en solitario exige una extraordinaria preparación física y mental para la que no todos están preparados. Y además de ello, es obligado tener el más variado repertorio de suertes para no caer en el tedio y entretener a los miles de aficionados que acuden a la plaza. Para ello, El Fandi cuenta con singulares y espectaculares habilidades que hacen del segundo tercio, el de banderillas, uno de los más esperados en cada corrida.

Ayer me enteré de las distintas formas que El Fandi emplea para poner banderillas. Cuarteo, primero que utiliza para medir al toro y ver sus condiciones; violín, en el que se clava por encima del hombro; tirabuzón; de poder a poder; dos en uno; cortas, y la moviola, sin duda la que más identifica al torero granadino y la que más le gusta a él, en la que el toro galopa y el torero corre hacia atrás, y al ganarle la cara, para la carrera y clava. Para El Fandi, "el éxito de las banderillas es ser capaz de que la gente se emocione en el tendido", objetivo que ayer cumplió sobradamente ante el público que siempre estuvo con el torero de Granada.

Por tercer año hemos hecho el paseíllo cada tarde en estas páginas de Diario de Almería. Es momento de dar las gracias a todos por la amabilidad para dejarse captar por el objetivo de nuestra cámara y por la ayuda prestada para hacer el trabajo diario. En el recuerdo quedan los muchos y buenos momentos disfrutados en esta feria taurina.

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