Un grandioso Poveda aliñado con una genial salsa de Tomate

  • Un patio de La Salle repleto de público se rindió el martes por la noche al cante del almeriense José Sorroche y con las brillantes actuaciones del cantaor catalán y la guitarra de Tomatito

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El patio de La Salle se encontraba a rebosar en la noche del martes en la segunda cita del 43ª Festival Flamenco de Almería. No cabía ni un alfiler (de color o no) en el recinto del colegio almeriense. El cartel era inmejorable y el público tenía mucha hambre de buen flamenco. La constelación Cassiopea presidía orgullosa en el cielo en una noche con una temperatura perfecta para asistir a un recital. Un veterano almeriense con muchas tablas como José Sorroche fue el primero en subir al escenario. Comenzó por malagueñas, antes de manifestar que estaba "encantado de estar una vez más en el festival de mi tierra". El público agradece la entrega en la soleá y en los tangos de Málaga. Sorroche demostró su gran dominio por tarantos y acabó rindiendo un nuevo tributo al homenajeado el día anterior, Manolo Caracol. Invitó a su hija Lucía a salir al escenario para bailar mientras le cantaba por zambra acompañado por la guitarra de 'Niño de las Cuevas' y Antonio García, Ana María García al violín y el cajón de Salvador Martos.

El público ovacionó a Sorroche y se preparó para recibir una gran dosis de flamenquería con la sonanta de Tomatito, que se encargó de demostrar con su toque que es uno de los cuatro puntales de la guitarra flamenca actual. Comenzó como el año pasado, con el tema 'La Ardila', esas alegrías con las que Tomatito desmenuza cada nota para desnudar el alma de los amantes de la música.

El respetable almeriense enloquecía con la guitarra de su paisano más universal en el flamenco. Llegó el toque de la tierra, tarantos y luego realizó un recorrido por su Paseo de los Castaños con su 'Aire de Tango'. Su hija Ángeles disfrutaba entre el público y la gente le gritaba 'Viva tú, Tomate'.

Y las bulerías llegaron al patio de La Salle con esa impronta del almeriense tan peculiar y que pellizca, esa salsa tomatera que tanto gusta al buen aficionado del flamenco y que estuvo siempre bien aliñada con el cante de David Maldonado, Antonio Zuñiga y Simón Román. Después siguió el compás con los tangos, con recuerdos a Camarón, y la soleá donde el madrileño José Maya demostró su derroche de fuerza bailando en el escenario. Ovación de gala para todos y el patio del colegio almeriense se rindió ante Tomatito levantándose de sus asientos.

Pero esta borrachera de buen flamenco no había finalizado, todavía quedaba un todoterreno del cante como Miguel Poveda, que con su profesionalidad, grandes cualidades y oído privilegiado se ha convertido en uno de los cantaores más reconocidos en todo el mundo. Comenzó por alegrías que finalizó por bulerías de Cádiz. Felicitó a Tomatito y agradeció su "presencia en el festival y el gran recibimiento que me ha dado Almería". Malagueña de Chacón impresionante con remate por fandangos de Lucena, seguiriyas "dedicadas a todos los buenos aficionados al flamenco" siempre con las geniales falsetas de Chicuelo y su 'comando Jerez' a las palmas. "Qué bueno eres", vociferan desde el público, que se mostraba encandilado con su cante.

Llegó el cante de las minas, jugó con su voz modulándola a la perfección. "Quítate la chaqueta que hace mucha calor", le gritan; Poveda, obedece. Tientos de Cádiz que pasaron a un recorrido por diversos estilos de tangos y bulerías de Jerez con final parao por Utrera fueron la puntilla de la ovación merecida que recibió el catalán. Acabó encendiendo la radio de su madre para cautivar con sus coplerías y punzando las emociones con sus alfileres de colores, con recuerdo incluido a José Tomás.

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