El público se entrega a los toreros

  • Con una muy buena entrada, el trabajo y el esfuerzo de los toreros se vieron correspondidos con los aplausos entusiastas de los espectadores que asistieron a la última corrida del ciclo festivo de 2009

Ayer fue la festividad de nuestra Patrona y, por ende, de todas las María del Mar; y con la más guapa de todas, de apellido Berenguel, compartí unas exquisitas migas de María José, sobre la playa que le da nombre en el levante almeriense. Costó trabajo después de esas migas y una barbacoa llegar hasta la Plaza de Toros. Extraordinario ambiente el que se respiró ayer durante el último festejo de este ciclo taurino de 2009 que logró llenar más de las tres cuartas partes del aforo y dejar entre los pasillos, bocanas, tendidos y gradas una cierta nostalgia para todos los aficionados que tendrán que esperar un largo año para volver a nuestra centenaria Plaza; más que centenaria, porque ya ha cumplido 121 años.

De todos esos años y de su historia sabe muy bien Juan Aguilera, autor de un libro sobre la misma, que compartió su asiento de tendido con Conchi Molina, una forma privilegiada de conocer y aprender el arte de los toros. También conoce muchos entresijos de la Fiesta Juan Luis de la Rosa, de familia torera; y otros muchos aficionados que ayer llegaron desde Campohermoso o Vícar y desde Granada o Murcia, para seguir al Fandi y disfrutar de las últimas horas de una feria que ya ha pasado a la historia.

Manuel Cara y su encantadora esposa Nélida asisten una tarde más en su delantera de grada y me hablan de los proyectos detrabajo de su hija Esther, que pronto serán realidad bajo el edificio de las Mariposas, y las ilusiones puestas en el mismo. Muy cercaestán tres chicas que son tres Amores, con mayúscula porque así es su apellido y así son ellas, Manoli, Paloma y Rocío, periodista de Canal Sur.

El público se divirtió, que es en definitiva lo que se pretende cuando se acude a ver una corrida, y en algunos momentos disfrutó de bellos momentos toreros y espectaculares tercios de banderillas de El Fandi, dignísimo sucesor del maestro Esplá en esta difícil y arriesgada tarea que habitualmente hacen los subalternos. Para que hubiera de todo, hasta el Cordobés hizo un poco el ganso con el salto de la rana, alarmantemente coreado y aclamado por muchos espectadores. Mi respeto para ellos aunque no comparta esos antiestéticos movimientos. Mañana, les contaré algo más.

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