Las sevillanas ocupan el segundo escalón en la feria de Almería

  • Gran parte de los almerienses prefieren el 'pachangueo' · Afortunadamente todavía hay quienes respetan la tradición

La Rumba, el reguetón o la música electrónica han adquirido un protagonismo inmerecido en todas y cada una de las casetas que han vestido este año la Feria de Noche y del Mediodía.

Quizás algunos no sepan todavía que las sevillanas son, sin lugar a dudas, el palo más popular del flamenco. Caracterizada por su sencillez y su vistosidad ofrece una variedad de estilos que permite bailar por parejas, en grupo y en series de cuatro, con una breve pausa entre cada una de ellas.

Los remates, las pasadas o los paseillos han permitido que se introduzcan otras variaciones. Aunque en los últimos años se hayan vuelto más lentas, siguen ofreciendo el mismo abanico temático que hace más de 10 años, cuando todo Almería bailaba al son de las guitarras, las palmas, las castañuelas y el cante. Existen diversos estilos: boleras, corraleras, marineras, alosneras, bíblicas, litúrgicas y de feria.

En la antigüedad eran siete coplas, a las que se le añadían tres sevillanas boleras que, al día de hoy, sólo interpretan los profesionales por tener más dificultad en su baile. Con un compás de tres tiempos este baile se ha caracterizado por ser el signo de la bandera de Andalucía, alzada en lo más alto del panorama internacional.

Para algunos almerienses la idea de cambiar la música de la Feria del mediodía ha sido acertada. Creen que existen otros estilos y que, como algunos indicaban, "las sevillanas son para los sevillanos". Lejos de caer en juicios desproporcionados, estas personas quizás no hayan vivido las fiestas que se celebraban entonces, cuando las familias acudían vestidas al completo de faralaes y bailaban hasta el anochecer en las plazas y casetas de la capital. "Es bueno que la gente también pueda escuchar otras tendencias. También es música y existen muchas personas que ya no les gusta escuchar tanto flamenco en la feria", dice Juanfran Sánchez.

Afortunadamente todavía queda una mayoría que no concibe estas fiestas sin el sonido tradicional de una guitarra española, de unas buenas palmas, de un buen taconeo, de un sentido cante flamenco. Como aseguró ayer el Vicerrector de la universidad de Almería, Pepe Guerrero, "Que apaguen esa música, esto es Andalucía, no una discoteca".

La feria llega a su fin y el debate sigue en pie. Si la música cambia, el ambiente irá con ella y poco a poco se irá perdiendo ese embrujo al que hacía referencia hace apenas dos días el Presidente de la Diputación de Almería, Juan Carlos Usero. Si los locales privados no quieren colaborar, poco podremos hacer los almerienses.

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