Y al sexto día, guarapeó

  • La fiesta no decae a pesar de estar en el ocaso de la Feria

Cómo puede leerse en cualquier cartel taurino, 6 bravos días, 6 lleva la Caseta del Diario ofreciendo a sus clientes el mejor entorno para disfrutar del Ferial. Podría pensarse que al llegar casi al final de esta Feria, no queda nada más que decir de este majestuoso espacio, punto de encuentro para los almerienses que saben dónde está lo bueno, pero no es así. Cada día es una sorpresa para los que visitan este centro neurálgico del Ferial que brilla por sí sólo. Desde que uno es recibido en la puerta por las espectaculares azafatas que alegran la vista a los clientes, hasta que sale a la calle, ya con el buche lleno y el gaznate regado, uno tiene la sensación de que ha acertado con el sitio.

El único punto negativo que se puede resaltar de la Caseta es que sólo queda un día para que el que no la haya visitado se deje caer para empaparse de su ambiente rociero y de su místico encanto que atrapa tanto a locales como a foráneos. Guarapo ha sido visitado por gente de las más diversas procedencias y condición. Ha habido personas de Granada, de Barcelona, de Madrid, del País Vasco y hasta de Francia.

Por supuesto almerienses tampoco han faltado en esta cita que ha reunido a lo más granado de la provincia. Gente de Roquetas, Huércal, Aguamarga, Carboneras, Níjar, El Ejido o Pulpí han honrado la Caseta del Diario de Almería con su grata presencia, en una Feria que está llegando al ocaso de su vida. Son tantos momentos vividos en estos días que resultaría difícil enumerarlos todos. Hoy la gente era recibida por un hombre vestido de Alien. Es que no hay otra caseta como esta.

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