En los últimos 20 años, la Avenida Mediterráneo cobra protagonismo

  • Las estructuras de metal de las portadas caracterizan las Fiestas de los años 80 y en las de 1990 se avanza el modo de celebración actual, con un recinto ferial de mayores dimensiones que los de antes

La Feria de 1978 se caracterizó por la decisión adoptada por el último Ayuntamiento no democrático de llevar la traca de final de fiestas a la Avenida de Vivar Téllez (hoy Cabo de Gata) provocó una protesta social. Se perdía, con ella, la tradicional traca del Paseo en la que, al final, los jóvenes y no tan jóvenes se bañaban en la desaparecida fuente central de la Puerta de Purchena. Lo tradicional era correr al ritmo que el fuego iba encendiendo la pólvora de unas cuerdas situadas entre árbol y árbol del Paseo. Cuando la mecha llegaba a la Puerta de Purchena y sonaba el estampido del cohete final, la fuente se convertía en una auténtica bañera multitudinaria. Esta pintada, realizada en una de las paredes laterales del colegio de la Compañía de María, estuvo permaneció ser borrada casi diez años.

Las portadas de feria comenzaron a popularizarse cuando las casetas y cacharritos llegaron a la Avenida del Mediterráneo. No obstante, cuando las fiestas se vivían en el Puerto, como en la Feria de 1986, el Ayuntamiento solía colocar una gran estructura metálica en la confluencia entre Reina Regente y el Parque. Allí se montaban un conjunto de iluminación extraordinaria que servía de entrada para la feria. La ventaja de esta estructura era que el viento no lo movía ni suponía peligro para el peatón; el inconveniente venía motivado por la tardanza del Ayuntamiento almeriense en retirarla, una vez concluida la feria. Algunos años estuvo hasta cerca de la Navidad, motivando un entorpecimiento del tráfico.

Quienes cumplen 18 años en 2008 no podrán, lógicamente, recordar la feria de 1990. El año en el que nacieron más de tres mil almerienses, la Feria comenzó el 17 de agosto y se caracterizó por ser una feria del final del ciclo denominado del auge y consolidación de las casetas nocturnas y la llegada de recinto a la avenida del Mediterráneo. Durante los años anteriores, las casetas de la feria de noche protagonizaron la mayor parte de la actividad festiva del Parque, pero en la década de los noventa, que se iniciaba con fuerza por parte del Ayuntamiento mirando el mítico año 1992 sevillano y barcelonés como meta, el nuevo recinto de la Avenida del Mediterráneo consolidaría un lugar nuevo.

El recinto ferial, que el alcalde, Santiago Martínez, calificó como "de unos equipamientos públicos sin precedentes" y mantenía por su proximidad al mar la tradición marinera de las fiestas anteriores. La feria de 1990 ocupó 86.300 metros cuadrados y se usaron para la iluminación extraordinaria 80.000 bombillas y 50.000 farolillos; la caseta municipal ocupó 8.000 metros cuadrados mientras que las casetas particulares se extendieron por 14.800 metros cuadrados. Del mismo modo, la zona de atracciones con los tradicionales cacharritos tuvo una superficie de casi 30.000 metros cuadrados.

El pregón de la feria de 1990 fue leído por el periodista almeriense Carlos Herrera. Aunque salieron sus inevitables referencias a localidades de Andalucía Occidental -"yo como "Trini la Parrala" -dijo- soy un poco de la Palma y de Moguer"- evocó a las gentes de Almería: "Dejad que dedique este pregón a esas mis gentes que me han dado el acento y la querencia a esa Almería de la diáspora de la que soy hijo y que acude año tras año a ver a su Virgen del Mar".

El programa de fiestas de 1990 mantenía actividades tradicionales, como las dianas o la batalla de flores, pero incluía otras novedosas, como un circuito de coches antiguos, la elección de Mister Almería o una muestra de paracaidismo deportivo.

En cuanto a las actuaciones, vinieron Gabinete Caligari; José Manuel Soto; María del Monte; La Década Prodigiosa; Los Caribe; Danza Invisible; Teresa Rabal o "Azúcar Moreno". Por su parte, el Festival de folklore de los Pueblos Ibéricos llegó a su séptima edición con grupos procedentes de Israel, Grecia o de la extinta Yugoslavia. Por su parte, la feria taurina de hace 18 años trajo a Almería, entre otros, a "El Litri", Juan Mora, "Espartaco", Julio Robles; Rafael Camino o Fernando Cepeda.

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