Padules,el encanto de lo auténtico

  • Una buena época El otoño es el momento idóneo para visitar el municipio. Sus olivos y encinas muestran una nueva mirada y un paisaje que se distancia de la imagen que se tiene de la provincia almeriense

El otoño es una estación que se diferencia por sus olores, sus sabores y por su climatología. Eso lo saben en Padules, donde la gastronomía y el paisaje cobran una importancia inusitada, fuera de los ruidos y la contaminación típica de la ciudad. La población autóctona del lugar es una parte primordial para que los visitantes escojan el municipio como punto de referencia para pasar unos días de descanso.

Así, el alcalde de Padules, Antonio Gutiérrez, destaca algunos aspectos importantes del municipio como son "sus gentes, su paisaje y su gastronomía".

El primer edil resalta la importancia de las personas que viven en el municipio: "Sus gentes siguen una tradición. Han vivido en el pueblo toda su vida y se prestan a todo, ayudan en las actividades...".

Gutiérrez destaca el paisaje de Padules: "Es una tierra agrícola, de parras y viñas. Existe un gran bosque de olivos y encinas centenarias de 500 a 600 años".

Además, destaca el colorido "que ofrecen las uvas y los pámpanos. Hay paisajes muy bonitos, grandes miradores y al paso por el río Andarax se forman unas cascadas asombrosas. Todo esto no se aprecia hasta que no se está dentro del municipio".

Uno de los aspectos clave en la oferta turística de Padules es la gastronomía. "Es tradicional y se conserva lo que hemos heredado de nuestros antepasados. Algunos de los platos que se pueden degustar son gurullos, gachas, conejo y chuletilla al ajillo, arroz con conejo..."

También destaca por su vino y por bodegas como las de Barea y Antonio Jiménez, que ofrecen una alternativa para degustar nuevos sabores del municipio.

El olor de pan recién hecho es uno de los verdaderos placeres que se pueden degustar en Padules. "Es una verdadera gozada", señala el alcalde.

El camino por el municipio puede ser una verdadera combinación de sensaciones. "Se puede realizar un recorrido por una gran viña de 17 hectáreas", explica el alcalde de Padules, Antonio Gutiérrez.

Además, el acceso a Padules es más cercana que hace unos años según el alcalde del municipio: "Antiguamente se tardaba una hora y media desde la capital almeriense, pero actualmente se llega en cuarenta minutos desde el centro porque hay una buena carretera. Los visitantes que vengan pueden disfrutar de un paisaje nuevo, buena gastronomía y un clima diferente".

Para Gutiérrez, los colores y los olores del otoño están muy acentuados en Padules: "El verde del pámpano pasa a ser rojizo. Cuando se entra al pueblo huele a comida, llena nada más a entrar".

El clima de la zona también es apetecible para cualquier visitante que llegue a Padules. "No hace ni frío ni calor. No llega a ser invierno. Se pueden encender las chimeneas, degustar el sabor de la gastronomía... Además, se puede ir a la Sierra de Padules para recoger alguna seta", explica el alcalde.

Según Gutiérrez, el municipio destaca por su teatro y su música: "Para estas Navidades estamos preparando tres representaciones realizadas por niños, jóvenes y mayores. También se realizará el concierto que hacemos todos los años de Navidad".

Además, el patrimonio histórico y turístico del municipio también es destacable. "Se puede ver La Cruz del Humilladero, un antiguo lavadero, el gran Mirador, la Iglesia".

Pero el alcalde asegura que perdura la verdadera esencia del municipio: "Conservamos las calles, las casas blancas...".

Encender la chimenea, olvidarse del estrés de la ciudad y ver un auténtico paisaje otoñal son algunos de los aspectos que ofrece una visita al municipio de Padules.

El sabor del vino, el olor del pan y la riqueza gastronómica se incrementan en otoño, una estación donde la caída de las hojas y la gama de colores ofrecen un auténtico placer para el visitante. Las cascadas del río Andarax traen una nueva visión y un nuevo paisaje de la provincia.

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