El GEM denuncia el abuso con el agua: "Está secando cientos de fuentes, manantiales y arroyos"

  • El Grupo Ecologista Mediterráneo denuncia que la desertización "no es sólo arena, es el final de la vida por falta de agua"

Fuente Alcaudique, en Berja Fuente Alcaudique, en Berja

Fuente Alcaudique, en Berja

El Grupo Ecologista Mediterráneo se ha dirigido a la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio para dar la voz de alarma sobre la agónica situación de las escasas fuentes de agua existentes en la provincia. Con el argumento de evitar pérdidas y obtener la mayor eficiencia en el uso de los recursos hídricos, se está procediendo de manera indiscriminada al entubamiento de las acequias, la canalización de recursos o el cubrimiento de balsas sin tener en cuenta el impacto ambiental que esto supone en una provincia tan árida como la de Almería.

El hecho es que estas prácticas están acabando con una buena parte de las fuentes , manantiales y de los arroyos que son el sustento de la vida de la flora y de la fauna en amplias áreas de la provincia. Desde el GEM advierten que el futuro puede estar comprometido “porque la desertización no es sólo la arena, el avance de la erosión, sino la muerte de la vegetación y la desaparición de especies de nuestra flora y fauna por la ausencia de agua, esencial para la vida”.

La lista de escenarios en los que se puede comprobar de forma fehaciente el efecto de esos entubamientos y traslado de las aguas a otras zonas se hace cada vez más larga, y con ella crece un problema que supone la muerte silenciosa de buena parte de nuestra biodiversidad. A modo de ejemplos el GEM cita:

-El reciente desvío del arroyo de Celín hacia la pantaneta mediante una tubería, lo que acabará con el bosque en galería existente y con la vega que hay aguas debajo de este enclave.

-Los transportes de agua que han hecho que El Barranco del Cura, a su paso por el término municipal de Felix ya se haya quedado seco.

-El manantial de Peña Lobera, en el municipio de Lúcar, también está entubado a pesar de que este patrimonio hidráulico forma parte de un espacio declarado Monumento Natural.

-El Río del Bosque, a su paso por el término municipal de Almócita está totalmente entubado por lo que ya no llega agua a la fuente y el bosque de galería está en peligro de desaparición.

-En el nacimiento del Andarax, en el municipio de Laujar, una empresa ha procedido a la colocación de unas tuberías de gran diámetro para llevar el agua hasta Fuente Victoria, por lo que el bosque de galería asociado y la zona recreativa del Nacimiento ya no tendrá agua durante la mayor parte del año.

-El entubamiento de las conducciones de la Comunidad de Regantes de Fuente Nueva, que desde nuestro punto de vista puede suponer graves problemas para un medio natural por el que históricamente ha discurrido el agua.

A ello se unen casos bien conocidos como el deterioro de las fuentes y manantiales de los que históricamente se han abastecido los vecinos y los agricultores locales en zonas como Los Vélez, donde empresas lechugueras han utilizado de forma masiva el agua de los acuíferos que los nutren; o el deterioro visible del Acuífero del Río Aguas, donde varias empresas están instalando grandes superficies de cultivo en regadío de olivos, en una zona considerada como uno de los desiertos más áridos de Europa. O el traslado de las aguas del Valle del Almanzora a las zonas bajas, que han afectado a los cursos de agua de la zona, secando buena parte de las vegas tradicionales. En este caso sólo dos municipios hicieron frente a esos proyectos que se llevan el agua a las zonas de cultivos intensivos y extensivos del levante, los de Sorbas y Bacares, que se resisten a la pérdida de sus recursos hídricos y han apostado por mantener la vida en sus municipios.

El GEM denuncia también que la excusa de la rentabilidad se está acabando de forma sistemática con las redes de acequias que surcaban la provincia de Almería y sus campos, una forma de riego que en algunos casos llega desde tiempos de los romanos, en la mayoría de los árabes, y que no sólo constituyen un patrimonio étnico, cultural y social de primer orden, sino que permiten que en las zonas rurales la vida surja con todo su esplendor en su entorno. Las pequeñas ‘pérdidas’ de esas acequias son una bendición para la fauna, que en encuentra en ellas un lugar donde saciar su sed, y la vegetación asociada, una gran contribución a la lucha contra la desertización.

Además, en los márgenes de las acequias se han criado desde hace muchos siglos algunos de los frutales que han alimentado a los pueblos: es el caso de los cerezos, perales, higueras, membrilleros o granados, que han dado frutos y sobra a los habitantes de las zonas rurales desde siempre y con un coste prácticamente nulo.

El Grupo Ecologista Mediterráneo afirma que la existencia de pérdidas de agua en las acequias, si es apreciable, se debe generalmente al mal estado de las mismas, cuestión que se soluciona con una sencilla reparación y una correcta impermeabilización. Frente a esa posibilidad se opta con demasiada frecuencia por el entubamiento o la canalización, lo que compromete la subsistencia de las especias asociadas al entorno de estos cursos de agua naturales.

Advierte además que la provincia de Almería puede estar comprometiendo su futuro con este tipo de actuaciones porque, a la vuelta de unos cuantos años “podemos encontrarnos con que las zonas de cultivo se conviertan en auténticas islas en medio de un enorme desierto”. Por ello ha pedido a la Junta que controle los entubamientos de acequias y otros cauces, que en cualquier proyecto se estudie el impacto sobre el medio natural y humano y que se compruebe de forma exhaustiva la legalidad de esas actuaciones y se tomen las medidas necesarias para evitar impactos negativos sobre el medio ambiente y sobre el patrimonio hidráulico de cientos de pueblos y los miles y miles de personas que han convivido con el agua desde tiempos remotos.

Está reconocidoi que el mantenimiento de las acequias ayuda a mantener una vegetación de gran interés, sirven de soporte a una fauna asociada y sirven de recarga para los acuíferos. Sabemos que estos valores de las acequias tradicionales se reconocen y que, en algunas zonas, se están conservando, pero, lamentablemente, cada vez son más escasas, a juzgar por el rosario de actuaciones que se vienen denunciado. Por ello entendemos que la Administración tiene que ponerse en marcha para evitar una amenaza ya no tan invisible.

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