Industria cementera

El combustible del cemento

  • La planta de la multinacional Cemex en Gádor abre sus puertas para explicar su proceso de producción, donde se usa un 30% de fuentes de energía alternativas.

Francisco Hernández, director de la planta, muestra las instalaciones a Diario de Almería Francisco Hernández, director de la planta, muestra las instalaciones a Diario de Almería

Francisco Hernández, director de la planta, muestra las instalaciones a Diario de Almería / Rafael González

La planta cementera de Cemex en Gádor es la mejor de Europa. O por lo menos así lo refleja un producto que es de calidad contrastada y que en parte tiene estas características gracias a la geología de la zona, de donde obtienen prácticamente el 100% de la materia prima necesaria para obtener el clinker como producto intermedio y el cemento, como final, ya que estas instalaciones de la firma mexicana en el Bajo Andarax están preparadas para la realización de un proceso integral. Sin embargo no es solo un referente por su labor a nivel comercial, sino que también lo es por el proceso que emplea para hacer realidad su cometido.

Actualmente, la fábrica almeriense utiliza un 70% de combustible tradicional (coque petróleo y carbón), pero el 30% restante es a base de combustibles alternativos autorizados por su Autorización Ambiental Integrada (AAI), algo similar a la licencia de apertura de la fábrica. Un documento de más de centenar de páginas donde se recogen los estrictos límites y parámetros a los que se deben ceñir todos y cada uno de los procesos que aquí se llevan a cabo.

Y por tanto, donde también quedan recogidos los concernientes al uso de combustibles no fósiles. De esta manera se consigue dar valor a residuos sólidos y líquidos que cuyo destino habitual son los vertederos y que aquí se les da una función: contribuir a la fabricación del cemento. Lo más importante de su uso es que no dejan rastro alguno, ya que todos los elementos de este tipo de combustible terminan formando parte del producto final debido a las altas temperaturas en la combustión para obtener el clinker, y que hace que se destruyan los compuestos perjudiciales que pudiera albergar. Se trata de un proceso desconocido por muchos, y por eso, Cemex ha invitado a Diario de Almería a comprobar cómo fabrican l clinker y cemento, pero también para verificar qué materiales se usan en Gádor como combustible . En el caso de todos aquellos que son alternativos  (biomasa, líquidos, serrín, neumáticos...), Cemex, y al igual que en todos sus procesos, sigue un exhaustivo control en el que se puede atestiguar como no todos son válidos. Hasta aquí solo llegan esos residuos ya procesados por los denominados gestores, que son empresas dedicadas a su tratamiento para distintos fines. En este caso, la cementera adquiere solo aquellos valorizados para ellos, es decir, procesados y tratados para convertirse en combustible . Se trata de residuos ya no reciclables en origen, pero con los que se puede elaborar un `alimento' específico para utilizarlo en fábricas de cemento y reducir así el uso de petróleo y otros fósiles. El uso de estos combustibles en este tipo de industria se erige como una solución beneficiosa para el medio ambiente, y por ende para la sociedad.

Y así lo reflejan también los datos. Un ejemplo es como las cementeras españolas, gracias a esta valorización, evitaron que en 2011 se emitiesen a la atmósfera más de 750.000 toneladas de CO2, lo que equivale a 250.000 coches en un año. Pero esto es solo un modo más de hacer más sostenible la gestión de residuos, ya que uno de los principales problemas a los que se enfrenta en estos momentos la sociedad es reducir, precisamente, dicha generación. Y por tanto ya se trata de una cuestión que atañe a todos los ciudadanos, al igual que la preparación para la reutilización y el reciclado como primeras medidas antes de la valorización. En estos momentos Cemex usa un 30% de combustible procedente de residuos, pero tiene capacidad para que este volumen se incremente y así evitar que vayan a parar a vertederos, donde producen gases contaminantes que perjudican al medio. Cabe recordar que el mes pasado, la Asociación de Vecinos de Benahadux y Ecologistas en Acción, llevaron a cabo una concentración en la puerta de la cementera de Gádor para protestar y mostrar su oposición a los planes de incinerar en ella los residuos de 56 municipios de Almería. Algo que desmiente la cementera, ya que "no solo no es algo que no entre en nuestros planes y jamás haríamos, sino que tampoco se puede. Hay mucha desinformación sobre el proceso que aquí se sigue. En la planta solamente se utilizan residuos que han pasado por unos gestores que también están sometidos a unos estrictos procesos para su valorización. Y además, una vez llegan aquí , se les vuelve a hacer otro análisis exhaustivo en laboratorio para comprobar que cumplen con los parámetros que exige la normativa", explica Francisco Hernández Avellaneda , director de la Planta almeriense.

"No se produce emisión alguna derivada del uso de este tipo de combustible, es nula, ya que las cenizas que se generan en la combustión quedan incorporadas dentro del propio producto final. El residuo es 0. Y aclarar que hay mucha desinformación al respecto. Se oye  que aquí se queman residuos. Eso es falso, aquí llega un producto que dejó de serlo, ya procesado y preparado para ser combustible", apunta también José Antonio Blasco, responsable de Medio Ambiente de la fábrica de Gádor. La compañía cumple este 2017 el 25 aniversario de su llegada a España y opera desde comienzos de 2015 en Gádor. La capacidad de la planta almeriense es de 1.000.000 de toneladas al año de cemento y 700.000 de clinker, este último un producto que es íntegramente exportado. Actualmente la planta, que genera 113 empleos directos y supera los 185 indirectos, se encuentra a un 60% de su volumen de producción total, dejando así atrás los peores años de la crisis, donde apenas rozaba un 40 y demostrando así la pujanza que está recuperando este sector. 

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