Una casa rural en Sierra Cabrera abre sus puertas al agroturismo

  • Adolfo Zuazua y María Valdés son los propietarios y siguen las tradiciones agrícolas del lugar · Han creado una asociación de consumidores en Turre para abastecer a sus socios de productos ecológicos

La proximidad a Los Murtales, la única zona de pinar de Sierra Cabrera, salvó del fuego a Nacimiento. Todos los principios tienen su comienzo; así, salvo la apostilla a los incendios del pasado verano, conviene saber de buena tinta la génesis del, posiblemente, primer hotel agro-turístico de la provincia.

En el Nacimiento todo es natural, incluso el no disponer de televisor. Adolfo y María, María y Adolfo, siguen las tradiciones agrícolas del lugar porque ambos son unos convencidos de que "los más listos son los lugareños, sobre todo los de la generación anterior que en esta parte vivían la agricultura de la subsistencia y conocen perfectamente la tierra.

María es la especialista en agricultura ecológica, nada que ver con los invernaderos, si ahora hay que plantar habas pues plantamos habas, nos amoldamos a las distintas épocas". En la huerta, en la parcela pequeña, hay ahora algo de variación para abastecer el consumo propio, el del hotel: col, brócoli, cebollas frescas, coliflor, y acaban de plantar habas y guisantes que, aparte de comerlas, sirven para abono verde muy rico en nitrógeno. El bancal de más arriba está medio preparado para las patatas.

Ninguno de los dos se ha planteado la agricultura ecológica como industria, lo que no es obstáculo para que María Valdés haya montado una asociación de consumidores en Turre "para abastecer a los socios sin ánimo de grandes beneficios, más que nada que la gente se incline por este tipo de alimentos más sanos".

Ya hay catorce familias asociadas a la Asociación de Consumo Responsable 'Tarai', nombre de la asociación y a la que el Ayuntamiento turrero le ha dejado un local. El mecanismo es simple: una vez a la semana se hace el pedido, se sirve el viernes y listo. Un modo inteligente de solventar la ecuación de las huertas pequeñas: pequeñas para vender pero grandes para consumir. Te dan sesenta kilos de habas y a ver cómo te comes tanto kilo de papilionácea.

Desde la puerta de la casa se ven los bancales de agricultura ecológica. Un paseo por los alrededores de la hospedería agro turística es recuperar la calma del tiempo, abrirse camino entre las chumberas, escuchar el atronador silencio: "algunos clientes nos comentan que la primera noche no pueden dormir porque no hay ningún ruido".

Bajo la terraza de la casa un invernadero de cristal es utilizado como semillero además de sala para la meditación excepto en los meses de verano debido al excesivo calor. Hay quienes desean emplear su estancia en Nacimiento, en el Paraje de Tablas, en la introspección, en el recogimiento, en la búsqueda de si mismos en permanente contacto con la naturaleza, retirados de cualquier distracción.

María y Adolfo emplean parte de sus afanes en recuperar parte de Sierra Cabrera tras los desastrosos incendios que la devastaron. Las lluvias del pasado mes de octubre han hecho que algunas zonas reverdezcan un poco y ahora hay que plantar árboles e intentar que vuelvan las perdices, la fauna de la sierra.

Esperan que se empleen las medidas prometidas para la recuperación de la Sierra, confían en que la colonia inglesa residente en Torre Cabrera defina el proyecto que quieren poner en marcha para paliar los destrozos del fuego.Rodeado de cítricos, algarrobos y olivos, más una gran variedad de arbustos y plantas, Nacimiento es tranquilidad.

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