Alegría es mejor que felicidad

  • Compañera de Soledad Mallol, junto a la que formó el dúo Las Virtudes, Elena Martín afronta ahora la aventura de escribir un libro, ‘¿Qué hay de bueno?’, en el que muestra las claves para encontrar el camino del bienestar personal

Puede presumir de unos 44 años muy bien llevados y muy vividos. De ahí precisamente, de sus experiencias vitales, ha obtenido los conocimientos suficientes para perfilar una actitud positiva que refleja en ¿Qué hay de bueno?, su primer libro y el más fiel testimonio de que, cualquier problema, tiene solución. “He querido compartir mis reflexiones acerca del bienestar”, comentaba la actriz durante una reciente visita a Sevilla. “No son conclusiones porque eso significaría que habría terminado de aprender y todavía estoy en ello”.

Libertad, confianza y motivación. Son los tres pilares sobre los que Martín asienta unas teorías que tocan sentimientos como el respeto, la creatividad, la mirada interior… “Hay palabras que me dan un miedo tremendo y la felicidad es una. El concepto no está muy claro, por lo que me inclino por otros más asequibles para todos como el de alegría”. ¿Desde qué autoridad realiza nuestra confidente sus afirmaciones? Ella misma lo aclara: “Desde la de las personas. Yo no soy psicóloga pero llevo desde que era una adolescente leyendo y estudiando acerca de esta cuestión. Tenía una inquietud, un impulso vital de compartir algo que he aplicado para mí misma y que creo puede servirle a la gente. Me preocupan las cuestiones intangibles del ser humano”.

Con su actividad artística en plena ebullición, como intérprete y colaboradora de radio al lado de Sole, su compañera de Las Virtudes, Elena Martín prefiere no pronunciarse sobre si profesionalmente ha sido valorada en la justa medida que el dúo merecía. “Hay modas y factores que influyen y, cambiar esas reglas, sería absurdo”, reconoce. “Lo que sí tengo muy claro es que el público nos quiere y que seguimos gustando. Trabajamos mucho en directo y en teatro”. Madre de un chaval de 18 años, no tiene inconveniente en pronunciarse en espinosas cuestiones como la religión. “Nunca he podido pertenecer a un grupo aunque mi espiritualidad sí está bastante desarrollada”.

Imprescindible dejar atrás, en el contexto en el que nos encontramos, una referencia al amor, gracias al que todas las dificultades son salvables. “Cuando miras hacia dentro y sientes conexión, eso es amor”, explica la madrileña. “No es algo que dependa de los demás y tampoco es posible cuantificarlo. Pasamos por una etapa en la que existe una continua sensación de insatisfacción. Todo está enfocado para conseguir cosas, para consumir: sexo, ropa… Es un error puesto que, lo que de veras nos satisface, es lo interno”.

Sin embargo, todo lo anterior carece de sentido si no contamos con el sentido del humor como aliado imprescindible. “Se trata de una herramienta evolutiva y por eso propongo utilizarla para liberar tensiones. Debiéramos acumular menos”, comenta Martín en relación a su texto y también pensando en futuras publicaciones centradas, en ese caso, en las percepciones extrasensoriales y cómo la vista o el olfato pueden facilitarnos mucho el camino. Será lo que, en breve, nos ofrezca esta mujer, inquieta y optimista, con la que, cualquier encuentro, siempre es un placer.

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