A vueltas con el fisco

  • Ana Torroja no es la única cantante envuelta en problemas con Hacienda. Antes lo estuvieron Pantoja y Lola Flores, entre otros.

Los problemas de la cantante Ana Torroja con Hacienda no son una excepción dentro del mundo de la música, que incluye a varias figuras de primer nivel implicadas a distintos niveles en escándalos fiscales, con sentencias ejemplares en algunos casos.

El caso más reciente y sonado en España es el de Isabel Pantoja. La tonadillera fue condenada en abril de 2013, hace ahora un año, a dos años de prisión, aunque no ingresó en la cárcel por carecer de antecedentes penales. También tuvo que pagar una multa de 1.147.149 euros por un delito de blanqueo de capitales, tras un proceso que comenzó en 2006 ligado a la Operación Malaya. Según la Fiscalía, Pantoja "era perfectamente conocedora del origen ilícito de los fondos y bienes que recibía" de su entonces pareja, el ex alcalde de Marbella Julián Muñoz.

Julio Iglesias también ha tenido sus más y sus menos con el fisco. Citado en 2012 como testigo por una supuesta malversación de fondos en los pagos que le hizo el Instituto Valenciano de Exportación (IVEX), después de que en 1997 fuera contratado por el Gobierno regional como su embajador cultural en el extranjero, Iglesias admitió que cobró seis millones de euros y no 2,2 millones de euros, como establecía el único contrato que se hizo público en su momento.

Otra que tuvo que admitir haber defraudado a Hacienda fue la mismísima Faraona. Lola Flores fue condenada en 1991 a un total de 16 meses de prisión por cuatro delitos fiscales y a una multa de 28 millones de pesetas (168.283 euros) por no haber pagado sus impuestos durante los años 1982, 1983, 1984 y 1985, una obligación que la cantante alegaba desconocer. "Si una peseta diera cada español, quizás saldría de la deuda", dijo después la folklórica en una de sus más famosas declaraciones. Su foto sentada en el banquillo de los acusados dio la vuelta al mundo.

Tampoco se salvaron José Carreras, Plácido Domingo y Luciano Pavarotti. El fisco alemán reclamó a los tres tenores varios millones de marcos a raíz de un juicio por evasión fiscal contra la agencia que promocionaba sus giras en aquel país. Un acuerdo extrajudicial solventó las cuentas pendientes.

Fuera de España, Juan Gabriel, el 'divo de Juárez' conocido por cantar con Rocío Dúrcal, fue detenido por un delito de "evasión fiscal equiparada" en 2005 y liberado tras pagar una fianza de 4,1 millones de pesos (229.603 euros), la misma cantidad que debía a las autoridades tributarias mexicanas. Su abogado se mostró sorprendido porque, según él, ya habían llegado a un acuerdo antes de la detención.

En Italia, Tiziano Ferro fue condenado el pasado mes de enero, por la Justicia de su país, a pagar cerca de 3 millones de euros por evasión fiscal. La comisión encargada del caso confirmó que la residencia del cantante en el exterior de 2006 a 2008 era ficticia y le condenó además a pagar los gastos procesales.

El grupo musical U2 también estuvo envuelto en una polémica de este tipo. La cuestión legal y también moral de la residencia fiscal de los famosos para pagar menos impuestos ha sido una constante y ha salpicado incluso al grupo irlandés más famoso de todos los tiempos. En 2006 trasladaron parte de sus negocios a Holanda en respuesta al tope que puso la Hacienda de su país a las bonificaciones fiscales para los artistas. Un grupo contrario a estas prácticas se manifestó durante su concierto de 2011 en el festival de Glastonbury: "Bono se dice preocupado por el mundo en desarrollo, pero su banda se dedica, codiciosa, a evitar el pago de impuestos, una práctica que tanto perjudica a los países pobres", lamentaron los protestantes.

Lauryn Hill, la ex vocalista del grupo The Fugees, ex nuera de Bob Marley y ganadora de ocho premios Grammy, ingresó en 2013 en una prisión de Estados Unidos para cumplir tres meses por no haber pagado cerca de un millón de dólares en impuestos (unos 724,870 euros), cantidad que finalmente abonó. Además fue condenada a otros tres meses de arresto domiciliario, un año de libertad condicional y a pagar una multa de 60.000 dólares (43,491 euros). Del fisco no se libra nadie.

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