Tom Cruise: el actor que gobierna en la taquilla

  • Un intérprete versátil que se sabe comercial

No nació el 4 de julio, pero casi: lo hizo un día antes, en 1962, en Syracuse, Nueva York. Creía, en todo caso, que era posible alcanzar el sueño americano: desde sus comienzos como aquel jovencito díscolo de Risky Business o en la elitista escuela de vuelo de Top Gun, Cruise ha mantenido con pulso firme su estatus de estrella.

Cierto que hubo un tiempo –ay, aquella escena del sofá, junto a Oprah Winfrey– en que se habló más de él por su vida que por sus películas, pero ni sus detractores pueden negar que el amigo Tom –muy afable en persona, según dicen– es tenaz como pocos y se lo ha trabajado lo suyo.

Sabe que es comercial, una habilidad que encuentra en la serie Misión imposible su máximo exponente; ha trabajado con los consagrados –Scorsese, Pollack, Kubrick, Spielberg, Mann– pero también ha estado al tanto del talento más joven –Paul Thomas Anderson, Bryan Singer–, y se ha lucido ocasionalmente –casi siempre en papeles excesivos– para recordarnos que, aparte de una celebrity, es un actor.

En sus metamorfosis, ha mordido cuello sin piedad (Entrevista con el vampiro), ha predicado la misoginia (Magnolia) y se ha revelado como comediante en Tropic Thunder. Y el año próximo, Knight & Day le devolverá el reinado en esa taquilla que durante años ha gobernado.

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