jazz

Vuelve el hombre

  • El veterano Pat Martino regresa con un jugoso álbum a la cabeza de su trío y con el apoyo de vientos

El guitarrista estadounidense Pat Martino (Filadelfia, 1944). El guitarrista estadounidense Pat Martino (Filadelfia, 1944).

El guitarrista estadounidense Pat Martino (Filadelfia, 1944).

Hay un antes y un después en la vida de Pat Martino (1944). Una urgente intervención quirúrgica en 1980 motivada por un aneurisma cerebral severo le provocó una amnesia radical y toda su vida pasada se fue al traste. Con 36 años y una carrera como guitarrista de jazz iniciada tempranamente y por la que habían desfilado los organistas Jimmy Smith, Jack McDuff o Richard Groove Holmes o el saxofonista John Handy, el músico norteamericano veía como desaparecían de su recuerdo desde a su familia a, obviamente, cualquier noción relacionada con su instrumento. "No reconocía a mis padres, no tenía memoria ni de mi guitarra ni de mi carrera musical. Me encontraba vacío, desnudo, muerto", declaró en una ocasión sobre aquel episodio.

En ese trágico momento, Martino ya era un guitarrista consagrado. A los 22 años había iniciado su carrera como líder en el sello Prestige donde debutó con El Hombre (1967). Etiquetas como Muse (para la que firmó el completo Consciousness en 1974) o Warner Bros se convirtieron luego en vehículos que le sirvieron para exponer la gradual maduración de su elegante y depurado estilo, marcado por Wes Montgomery o Grant Green y capaz de abordar tanto el hard bop ortodoxo como de volcarse con desigual suerte en espacios marcados por la fusión.

La recuperación no fue ni mucho menos sencilla. A partir de la escucha detenida de sus discos, Martino retomó el camino del aprendizaje durante siete años, de manera pausada pero recobrando firmemente tanto técnica como sensaciones. The Return (1987) lo devolvió a la actualidad discográfica, todavía dubitativo aunque convencido de la ruta a seguir. Y desde entonces su recorrido ha seguido creciendo, menos intenso y más espaciado, deparando admirables capítulos discográficos como Live at Yoshi's (2001) -secundado por un grupo de lujo con Joey DeFrancesco (órgano) y Billy Hart (batería)- o Remember: A Tribute to Wes Montgomery (2004), un brillante homenaje al admirado y legendario colega que le deparó el galardón de mejor guitarrista del año en el Downbeat Magazine Reader's Poll. A ello se sumó su dedicación al ámbito docente a través de seminarios y sesiones así como directos de nivel como, sin ir más lejos, el que se presentó en mayo de 2013 en la decimosexta edición del Festival de Jazz de la Universidad de Sevilla, junto a Pat Bianchi (órgano) y Carmen Intorre Jr. (batería).

Es justo este modelo de trío, herencia de sus años formativos junto a aquellos grandes organistas, el que Martino más ha cultivado durante gran parte de su itinerario profesional. También el que vuelve a erigirse en protagonista de este nuevo retorno titulado Formidable, tras algo más de un lustro de ausencia discográfica. A pesar de que Bianchi e Intorre condicionan las bases en la mayor parte de los nueve temas que contiene el álbum, Martino también da juego a la trompeta de Alex Norris y el saxo tenor de Adam Niewood en seis temas en un intento por diversificar el catálogo de timbres. La colección bascula entre añejas composiciones propias (suscritas todas con su verdadero nombre, Pat Azzara) como On the Stairs, Nightwinds o la que bautizó su primer álbum en solitario -El Hombre-, veteranos como In Your Own Sweet Way de Dave Brubeck o Hipsippy Blues de Hank Mobley e incluso un baladístico homenaje a Duke Ellington a través de una composición emblemática del peso de In a Sentimental Mood y Duke Ellington's Sound of Love, el tributo que en su momento le rindió otro admirador de peso llamado Charles Mingus.

A sus 73 años, la guitarra de Martino se muestra ágil y segura, liderando un contexto dinámico surcado por limpias líneas melódicas y jugosos ritmos alimentados por influjos latinos o del funk. Un guiño a sus orígenes como aprendiz adolescente en el neoyorquino Harlem donde recaló tras el viaje desde su Fidalelfia natal y en cuyas calles, en sus propias palabras, "los músicos eran una extensión de esa vida".

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