Lobo asegura que Honduras se esforzará para convencer a quienes no aceptan los comicios

  • La Cumbre Iberoamericana finaliza sin consensuar una posición común sobre la crisis

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La virtual victoria en las cuestionadas elecciones de Honduras ha convertido a Porfirio Lobo en el presidente electo, el tercero del país en medio de la crisis por el golpe de Estado del 28 de junio, pero también le ha cargado con gran parte de la pesada responsabilidad de hallar una solución.

Analistas y políticos consultados consideran que el reloj ha comenzado a correr para el presidente electo, que deberá tomar decisiones rápidas para convencer a la comunidad internacional de que su victoria en los comicios es la llave hacia una salida de la crisis en el país centroamericano.

Tras cinco meses de progresivo deterioro de la situación sin que el presidente de facto, Roberto Micheletti, y el depuesto, Manuel Zelaya, alcanzaran un acuerdo que devolviera la normalidad institucional al país, el presidente electo se perfila como el resorte que puede precipitar los acontecimientos en Honduras.

Para Marvin Ponce, diputado de la izquierdista Unificación Democrática, "la primera prueba de fuego" que va a afrontar Pepe Lobo se producirá hoy, cuando el Congreso determine sobre la restitución del presidente derrocado.

El derrocamiento de Zelaya por los militares y la consiguiente ruptura del orden constitucional es la razón esgrimida por la inmensa mayoría de países de la comunidad internacional para dar la espalda a los comicios que Honduras realizó el domingo.

Un analista europeo que pidió el anonimato indicó que "todo lo que tiene que ver con Zelaya siempre es complicado", pero que Lobo "debe hacer gestos pronto para convencer a la comunidad internacional" y que ésta le dé su respaldo.

Lobo ha conseguido que países como Colombia respalden el proceso electoral y que España diga que no reconoce los comicios pero no los ignora y le vea como un nuevo actor que "tendrá algo que decir" en el diálogo con Zelaya, mientras otros como Estados Unidos respaldan las elecciones pero recuerdan que "no es suficiente".

Aparentemente en contradicción con esas indicaciones, Lobo se ha mostrado evasivo y ha eludido sistemáticamente en sus intervenciones ante la prensa opinar sobre los términos y la forma de solucionar la situación de Zelaya, que trata de reducir a un problema con Micheletti.

"Es un tema que los dos aceptaron que sea el Congreso que lo decida así que yo dejo que el Congreso siga actuando", dice Lobo, que trata de presentar al presidente depuesto como el pasado.

La falta de reconocimiento en el exterior preocupa a Lobo, pero asegura que no siente "urgencia" por el reconocimiento de la comunidad internacional y aseguró que hará todos los esfuerzos para que quienes no aceptan los comicios cambien de idea.

Por su parte, la XIX Cumbre Iberoamericana no consiguió consensuar una posición común sobre Honduras por la división entre las naciones de la región sobre la legitimidad de los comicios, aunque respaldó un comunicado del país anfitrión, Portugal, que condena el golpe y apoya la restitución de Zelaya en el poder "hasta completar su periodo constitucional".

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