Nuevo reguero de muertos en Siria mientras Al Asad promete la "reconciliación" nacional

Siria sigue ensangrentada. Al menos 63 personas murieron el domingo en bombardeos y enfrentamientos en la zona de Guta Oriental, donde se ubican varias localidades en las afueras de Damasco, informó ayer el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Entre los fallecidos hay 12 civiles, varios de ellos menores, que perdieron la vida por los bombardeos de las fuerzas del régimen en la población de Duma, al norte de la capital.

Además, al menos 21 rebeldes de brigadas islamistas perecieron en enfrentamientos contra los efectivos gubernamentales en puestos de control en las proximidades del pueblo de Harira y en la ciudad de Meliha, también en Guta Oriental.

Asimismo, un sacerdote holandés, Frans van der Lugt, fue asesinado por hombres armados en la Casa de los Jesuitas en el barrio de Bustán al Diwan, en el casco antiguo de la ciudad de Homs, en el centro de Siria, según fuentes religiosas y gubernamentales. El nuncio (embajador) del Vaticano en Damasco, arzobispo Mario Zenari, dijo a Efe por teléfono que el cura falleció por los disparos que recibió en la cabeza por parte de un grupo armado, que entró esta mañana en la Casa de los Jesuitas.

Un reportero del canal de Al Jazeera fue también secuestrado en la provincia siria de Idlib, informó la página de noticias crítica con el régimen Zaman al Wasl, que se remite a parientes de Ala Eddin al Yusif, el periodista sirio que desapareció el domingo en un área controlada por insurgentes.

Ajeno a la masacre, el régimen sirio celebró el 67 aniversario de la creación del partido Baaz, la formación socialista árabe que gobierna el país, con varias manifestaciones en diversos barrios de Damasco. El presidente, Bashar al Asad, prometió "la reconciliación" del país.

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