Obama encarcelará en Illinois a los reos de Guantánamo que no pueda liberar

  • El Gobierno de EEUU ordena la compra de la prisión de Thompson para albergar indefinidamente a los prisioneros que son considerados peligrosos pero contra los que no hay pruebas para ser juzgados

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El Gobierno de Barack Obama comprará una prisión en el Estado de Illinois (norte) con la intención de trasladar allí a los detenidos de Guantánamo que no sean liberados, a pesar de que aún no ha obtenido la aprobación del Congreso para recibir a los presos en suelo estadounidense.

"El presidente ordenó, con nuestro apoyo unánime, que el Gobierno federal proceda a adquirir el centro (penitenciario) de Thompson", indicó una carta enviada al gobernador de Illinois, Pat Quinn, y firmada por los secretarios de Estado, Hillary Clinton, y de Defensa, Robert Gates.

Los funcionarios aclararon que el mandatario no tiene "ninguna intención" de liberar a los prisioneros de Guantánamo en suelo estadounidense, cosa que, además, estaría prohibida por la ley.

Casi vacía por el momento, esta prisión -que puede acoger hasta 1.600 detenidos- pertenece al Estado de Illinois y está situada en una zona rural a 200 kilómetros al oeste de Chicago.

Su compra por el Estado federal podría conducir a la creación de más de 3.000 empleos directos e indirectos, una de las razones por las cuales los legisladores locales se pronunciaron a su favor.

También firman la carta la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, el secretario de Justicia, Eric Holder, y el director de Inteligencia, Dennis Blair.

Durante el anterior Gobierno, de George W. Bush, Estados Unidos recluyó durante años en Guantánamo a centenares de prisioneros de su "guerra contra el terrorismo" sin juicio, acusación ni acceso a abogados, en condiciones denunciadas por organismos de defensa de los derechos humanos.

No estaba claro cuántos de los 210 reclusos que aún permanecen en la base militar estadounidense en Cuba serían trasladados a la prisión de Illinois. Gates ha informado que de estos 210 detenidos, 116 pueden ser liberados o extraditados a su país de origen o a terceros países. Además, unas decenas serían llevados ante la Justicia.

Considerados demasiado peligrosos como para ser liberados, aunque el Gobierno carece de pruebas contra ellos para iniciarles un proceso, los demás prisioneros permanecerán encerrados indefinidamente en virtud de la ley de guerra.

Más de 800 hombres y adolescentes han pasado por el centro desde que se creó en enero de 2002. Situada en una base naval bajo administración estadounidense, que Washington alquila a Cuba desde 1903, la prisión es invisible desde la mayor parte de zonas habitadas de la bahía de Guantánamo.

La prensa estadounidense había avanzado ayer que ésta sería la categoría de presos que irían a Illinois. El diario Chicago Tribune mencionó que serían entre 35 y 90 prisioneros.

No obstante, esto depende de que el Congreso permita esta posibilidad. Éste ha limitado hasta ahora el margen de maniobra del actual Gobierno en su objetivo de cerrar Guantánamo, y la fecha límite del 22 de enero de 2010 para el cierre del criticado centro de detención ha sido pospuesta indefinidamente. Los legisladores han rechazado, en particular, la llegada a suelo estadounidense de los detenidos si no es con el objetivo de ser juzgados.

A largo plazo, la prisión construida en 2001 acogerá tanto a detenidos federales como a ex prisioneros de Guantánamo, de acuerdo con la carta, y no será posible ningún contacto entre ambos grupos.

"El Gobierno no ha logrado explicar cómo el hecho de trasladar a terroristas a un Guantánamo del norte daría más seguridad a los estadounidenses que tenerlos fuera de nuestras fronteras", estimó ayer el senador Mitch McConnell, jefe de la minoría republicana del Senado.

Por su parte, la Campaña Nacional para cerrar Guantánamo reaccionó indicado que "es hora de que el Congreso (...) se una al presidente para borrar esta mancha en la reputación de Estados Unidos en el mundo".

Entretanto, la decisión de Obama de contemplar la detención ilimitada de algunos prisioneros es fuertemente criticada por la izquierda y por organizaciones de defensa de los derechos humanos.

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