Las autoridades mexicanas temen un importante repunte de la violencia

  • El procurador general cree que la muerte de Beltrán Leyva puede desencadenar una lucha brutal por el control de los territorios · El Ejército seguirá en las calles para combatir a los narcotraficantes

El procurador general mexicano, Arturo Chávez Chávez, advirtió ayer que la muerte de Arturo Beltrán Leyva -uno de los principales comandantes del cártel de Sinaloa hasta 2008 y posteriormente vinculado al cártel del Golfo y los Zetas- en una emboscada de la Marina mexicana en su domicilio de lujo en Cuernavaca podría provocar un repunte de la violencia en México.

"Sin duda, el que se le pegue al líder de un cártel es un golpe muy fuerte, y esto seguramente obligará a que haya reestructuras" en la cúpula de la organización, explicó para justificar la posibilidad de un incremento de la violencia.

En este sentido, no descartó que tras la muerte de uno de los hermanos Beltrán Leyva, conocido por su alias de Jefe de los jefes, se produzca una lucha intestina entre los seguidores de los hermanos para escalar en la cúpula y por hacerse con el control de las regiones bajo control de la organización.

"Probablemente intenten fortalecer acciones para avanzar en territorio o en posiciones, y esto puede significar enfrentamientos entre ellos", explicó Chávez Chávez en rueda de prensa.

Tras elogiar la labor de la Marina que participó en el operativo contra Beltrán Leyva, el procurador general aseguró que el Ejército continuará en la lucha contra el narcotráfico en las calles "pues la realidad del país así lo impone" y dejó claro que el objetivo del Estado no es abatir a los narcotraficantes sino perseguirles judicialmente. "El Estado mexicano nunca ha perseguido ni va a perseguir a los delincuentes para matarlos, porque ésa no es su función", explicó, aunque dejó claro también que las fuerzas del orden que sean recibidas a tiros por narcotraficantes responderán con fuego tal y como "ocurrió en este caso".

A su juicio, "el tamaño y las características de la lucha a la que nos enfrentamos han evidenciado la obligación del Estado mexicano de entrar con toda su fuerza a combatir a las bandas criminales. Sin lugar a dudas, la participación tanto del Ejército como de la Marina ha sido y sigue siendo indispensable", a pesar de que la estrategia del presidente, Felipe Calderón de sacar al Ejército a las calles para luchar contra el narcotráfico ha sido muy criticada desde diversos sectores.

El procurador general explicó que los restos del capo abatido serán entregados a sus familiares si éstos los reclaman. De lo contrario, no descartó que los restos de uno de los narcotraficantes más buscados en México acaben en una fosa común.

Arturo Beltrán Leyva logró extender su control, gracias a la complicidad de militares y policías corruptos, a más de quince municipios del estado de Morales, bastión del clan de los hermanos Beltrán Leyva desde que se desligaron del cártel de Sinaloa en 2008, de acuerdo con informes de la Procuraduría General. El control del capo era especialmente intenso en Cuernavaca, sede de sus operaciones desde enero de 2008, donde ejercía control absoluto en los municipios de Emiliano Zapata, Tepoztlán, Jiutepec, Temixco, Xoxocotla, Puente de Ixtla y Tehuixtla.

También era especialmente significativo el control que ejercía en la región de Cuautla, en el estado de Morelos.

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