Amores sin límite de edad

Las casi tres décadas que separan a Cayetana de Alba y su polémico nuevo compañero no son ninguna novedad. Muchas antes que ella se comprometieron con hombres de los que les separaban años… y riqueza.

Poseedora de un currículum sentimental de vértigo -en el que figuran siete maridos y ocho bodas (repitió con Richard Burton)-, Elisabeth Taylor es, probablemente, la más experta en este terreno que nos ocupa y a la que la opinión pública menos le importa. Por eso, cuando en 1991 decidió vincularse al albañil Larry Fortensky, dos décadas menor que ella, a nadie le extrañó la decisión de la actriz, cuya pasión por el oficial de obras se agotaría un lustro más tarde.

Pero Liz no ha sido ni la única ni la última en abandonarse entre los brazos de jóvenes con los que grandes mitos del cine han revivido otros tiempos de belleza y esplendor. Recordemos a Ursula Andress, la chica Bond más sexy de la historia, y su romance con Harry Hamlin, atractivo intérprete con el que tuvo su único hijo y junto al que permaneció cuatro años.

Y es que aunque las relaciones de señores maduros y chicas que le doblan -y hasta le triplican- la edad cuenten con una cierto consentimiento social, cuando son ellas quienes sobrepasan determinado umbral vital, todo parece volverse inconvenientes. Por eso, las críticas ante los amores cubanos de Sara Montiel y Marujita Díaz todavía resuenan en nuestros oídos. A pesar de la oposición de sus hijos, Thais y Zeus, ni la primera, con Tony Hernández, ni la segunda -libre de cargas familiares-, con Dinio García, tuvieron inconveniente alguno en proclamar a los cuatro vientos las excelencias de sus respectivos amantes.

No obstante, tampoco se trata de ser catastrofista pues también existen parejas donde los vínculos emocionales que unen a quienes las conforman son tan fuertes que, muy al contrario de debilitarlas, las vuelven mucho más fuertes. Baste acudir a Demi Moore y Ashton Kutcher que, convertidos en marido y mujer, han obviado los dieciséis años que les separan y han decidido apostar por un futuro común apartado de dimes y diretes. Lo mismo que la millonaria Ivana Trump y el italiano Rossano Rubicondi, cuarto esposo para la ex de Donald Trump con el que, hace pocos meses, firmó la exclusiva de su enlace en una prestigiosa revista del corazón donde, sin reservas, proclamaban cuán enamorados estaban uno del otro.

Más allá, el listado sería interminable. Liza Minelli, Rachel Welch o la propia cantante Madonna son buenas conocedoras de que, como dijo aquel, "el corazón siente cosas que la razón no entiende". Así, cuando la pasión toca a la puerta, pocas son las voluntades capaces de resistirse a su llamada y, si hay alguien libre de pecado…

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