Mis 17 del 17

Al finalizar 2017, he querido recapitular mis lecturas del año, que me han mantenido absorto en ese mundo paralelo que es convivir con las páginas del libro, repasar mentalmente las escenas descritas o fantasear sobre lo ocurrido en el último párrafo. Simbólicamente voy a indicar 17 títulos de los leídos este año, siendo consciente que otros quedarán en el tintero, pero lo son porque no me han dejado la suficiente huella. No pretendo valorar su estilo literario, ni enumerarlos en una clasificación, sino agradecerles los innumerables ratos de placer que me han proporcionado y de paso animar a los Reyes Magos a que incluyan algunos libros entre su lista de regalos.

Si empezamos por los que más me entusiasmaron, tengo que referirme a "Hasday, el médico del califa", de Carlos Aurensanz, el autor de la saga Banu Qasi, una magnífica novela que relata la vida de un médico en el Al-Ándalus del siglo X, con una notable presencia de Al-mariyat.

"Hasday, el médico del califa' de Carlos Aurensanz me ha entusiasmado"

A continuación pondría unos libros que llenaron de aires cervantinos mis vacaciones de verano, pues decidí adentrarme en diversas novelas que recreaban a nuestro insigne escritor: "Madrid 1605" y "Madrid 1616" de Cebrián y Mendoza y "Lope, la furia del Fénix", de Blas Malo, para terminar con una relectura, ahora mucho más documentada, del "Quijote" (no puedo dejar de referirme a otros buenos títulos sobre Cervantes como "La sombra del otro", "Ladrones de tinta" o "La leyenda del ladrón").

No me defraudaron otros autores, con los que, como casi siempre, disfruté: Ruiz Zafón con "El laberinto de los espíritus", el final de su tetralogía sobre el cementerio de los libros olvidados; el celebrado "Patria" de Fernando Aramburu; las siempre apasionantes peripecias del abogado de pobres jerezano en "Las monedas de los 24" de Cosano; "Todo esto te daré" de Dolores Redondo, con su siempre gozosa prosa y recreación literaria de los paisajes norteños; "La carne" de mi admirada Rosa Montero; las intrigas de Falcó en "Eva" de Pérez-Reverte; la lacerante realidad almeriense de "La Chanca" de Goytisolo y una novela que me cautivó sobre la consideración científica de los primeros fósiles a principio del XIX, "Las huellas de la vida" de Tracy Chevalier, la mejor novela sobre temas de ciencia que he leído este año.

Esta lista de 17 ha de dejar fuera muchas novelas que he leído este año, y es difícil discriminar cuando todas y cada una de ellas me han dado horas de felicidad, pero hay que poner un límite: "El asesinato de Sócrates" de Marcos Chicot; "La ciudad" de Luis Zueco; "La casa de los siete pecados" de Mari Pau Domínguez y "Los cinco y yo" del almeriense Antonio Orejudo.

Una frase reciente de Arturo Pérez-Reverte, en su columna Patente de Corso, resume bastante bien el placer de la lectura: "Los libros que llevas encima amueblan el mundo y obran el milagro de difuminar el presente e inyectar las páginas leídas en cada escenario.

Ése es, creo, el resultado más feliz de la lectura: permite advertir cosas que quienes no leen no pueden ver. Hace posible una realidad paralela que llega a superponerse a la auténtica, o a combinarse con ella, logrando que a veces puedas recordar más a la luz de lo leído que de lo vivido".

Y para terminar, desearles un Feliz 2018, con una sencilla receta: Libros, muchos libros.

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