Álvaro salvador. poeta

"Cierta juventud y cierta veteranía unidas pueden cambiar el sistema"

  • El catedrático granadino, amigo de Luis García Montero y Javier Egea, presenta mañana su obra ''Fumando con mis muertos' en la Villaespesa

Álvaro Salvador nació en Granada en 1950). Es catedrático de Literatura Hispanoamericana y Española en la Universidad de Granada. Junto a Luis García Montero y a Javier Egea formó los pilares a comienzos de los años ochenta del movimiento poético La otra sentimentalidad. Origen de lo que años más tarde se denominaría La poesía de la experiencia, dentro de la tradición literaria en la poesía española contemporánea. Mañana lunes 24 de abril presenta su último libro Fumando con mis muertos (Fundación José Manuel Lara, 2016), invitado por el Centro Andaluz de las Letras y la Junta de Andalucía y cuyo acto clausurará el V Encuentro de las Artes y de las Letras del Mediterráneo.

- ¿Cómo se conocieron Luis García Montero, Javier Egea y usted?

-A Javier lo conocí en el año 1968 cuando vino a entregarme unos poemas para una revista que yo había puesto en marcha con unos compañeros en la Facultad. Después, tuvimos una cierta relación literaria y política, aunque no nos movíamos en los mismos ambientes, hasta 1980 en que estrechamos nuestra amistad. Ese mismo año conocí a Luis que era alumno mío en la Facultad y ganó el Premio García Lorca de poesía para estudiantes.

-¿Cómo gestaron la poesía de la otra Sentimentalidad?

-Bueno, fue el producto de una serie de coincidencias: el compromiso político, el compromiso con la vida, con las ganas de vivir la vida intensamente y una idea de la poesía que nos venía de las enseñanzas del profesor Juan Carlos Rodríguez y de nuestras lecturas, de nuestros gustos también coincidentes.

- A principios de los años ochenta, en 1983, se publica en el Periódico El País un manifiesto poético, firmado por tres poetas granadinos. ¿En qué se basaba aquel manifiesto?

-Se basaba en la idea de que para que la poesía fuese buena y eficaz, teníamos que ser conscientes de que se trataba de un artefacto, de una mentira que quería actuar como verdad. Teníamos que ser conscientes de que la poesía (y la literatura en general) era producto de unas creencias, de una determinada concepción de la vida, de un modo de entender el mundo y que había que conocerlas para escribir una poesía que pudiese ser eficaz en nuestra época.

- ¿Eran conscientes de la repercusión que iba a tener ese manifiesto en aquel momento?

-Creo que no, creo que a la mayoría de nosotros nos sorprendió esa repercusión, hasta el punto de que no supimos servirnos de ella.

-¿Qué recuerdos personales le vienen a la memoria si pronuncio Rafael Alberti o Jaime Gil de Biedma?

-Bueno, haber vivido junto a un genio del siglo XX, haber sido su amigo es un privilegio, uno de los triunfos de mi vida. Del mismo modo, haber gozado de la amistad de uno de los mejores y más inteligentes poetas españoles de las últimas décadas es otro de esos triunfos. Los dos eran personas y escritores excepcionales.

-Fumando con mis muertos. ¿Qué impulso le lleva a escribir este intenso poemario?

-Bueno, es un libro que no he escrito de una manera muy distinta a los demás. He tardado seis años en escribirlo y en él se reflejan los temas y las preocupaciones que tengo hoy en día. Quizá la vida se vuelve más intensa cuando uno tiene menos esperanza en ella, tanto de años como de ilusiones. Aunque parezca lo contrario.

-En el libro, aborda la problemática actual de esta sociedad ¿Cree que existe alguna esperanza de cambiar el sistema?

-La esperanza es lo último que se pierde y yo he sido siempre un pesimista esperanzado. Sí, creo en que cierta juventud y cierta veteranía unidas pueden cambiar el sistema.

- Uno de los puntos angulares del libro, aparte de la memoria y el tiempo, son los jóvenes. ¿Qué espera de nuestra juventud?

-Creo que lo he contestado en la anterior respuesta. De la juventud espero todo, pero la juventud debe esperarlo todo también de nosotros, los viejos. Como decía Bertol Brecht "el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla". Y la historia, hoy en día, se enseña muy mal.

-¿Está trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Puedes adelantarnos algo?

-Es sólo un proyecto, pero quiero que mi último libro sea un libro de celebración. De celebración de la época más feliz en la vida de un hombre que es la infancia. No quiero escribir más poemas nostálgicos, ni duros ni sombríos. Aunque no sé si lo conseguiré.

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