Escritores y pintores homenajean en un libro al acuarelista Enrique Durán

  • 'Espejo del amigo. Enrique Durán, Médico y pintor' ha sido editado por el Colegio de Médicos

  • El libro ha sido coordinado por Juan José Ceba, Antonio B. Castillo y Domingo Nicolás

El Aula Ramón y Cajal del Colegio Oficial de Médicos de Almería, acogió la presentación del libro Espejo del amigo. Enrique Durán, Médico y Pintor, en recuerdo del gran acuarelista y pediatra. La obra ha sido editada por el Colegio de Médicos, ilustrada con acuarelas y dibujos de Durán y con textos literarios de prestigiosos escritores, poetas y pintores.

En el acto intervinieron Francisco José Martínez Amo, presidente del Colegio de Médicos; Julio Alfredo Egea, poeta; Enrique Durán Garrido -especialista en medicina familiar-; Lucía Durán Garrido -especialista en psiquiatría-; los coordinadores del libro, Antonio B. Castillo -médico y escritor- y los poetas Juan José Ceba y Domingo Nicolás. Los cantantes Pilar Barceló y Manuel Salas, recordaron con su música a Enrique Durán.

Francisco José Martínez Amo, presidente del Colegio de Médicos elogió la bondad de Enrique Durán en su intervención, señalando "es una de las personas más buenas que he conocido". Antonio B. Castillo, médico y uno de los coordinadores de la obra contó que conoció a Enrique Durán en los años 70. "Era una persona sorprendente, me sorprendió su afabilidad y su conversación. Conocí su humor de niño travieso, su ironía y también que era un hombre recto. Luego conocí su faceta de pintor y de ilustrador y amante de la poesía".

Castillo recordó su faceta como ilustrador de la colección Alhucemas que editó Fernando Berruezo. "Me llamaron siempre la atención esas hojas secas que hacía Durán y que él llamaba suspirillos. El creó el término suspirillo que dominaba a sus hojas verdes y las ramas secas que utilizaba para ilustrar y que tienen su sello personal".

El poeta Julio Alfredo Egea, gran amigo de Enrique Durán leyó un artículo publicado en prensa con motivo de una exposición del artista, donde aseguraba que "Enrique Durán no necesita de la abstracción, porque el corazón se levanta paralelo al álamo, se le duerme paralelo al río, pulsador de ritmos exactos, retratista de lujo".

Por su parte, el poeta Juan José Ceba contó que "ha sido un año intenso de trabajo para poder llevar a cabo este libro. Tengo que recordar a Conchita, viuda de Enrique que al final no ha podido ver terminado el libro, así como al doctor José Antonio García Ramos de Albox, que ha aportado su colaboración y que falleció recientemente".

"Dar las gracias a Fernando Berruezo que durante muchos años mantuvo la colección Alhucema que fue la gran ilusión creadora de Enrique Durán, ya que ilustraba con esos conocidos 'suspirillos' aquella gran colección", recordó Ceba. Con respecto a la figura de Durán, Juan José Ceba recordó la gran amistad que les unió desde que se conocieron a principios de los años 70. Recordó especialmente dos instantes de Durán, uno surgido en Pechina en la casa de Domingo Nicolás y otro en la ciudad de Gijón.

Por otra parte, Domingo Nicolás, otro de los grandes poetas que viven en Almería, leyó un excelente artículo titulado Durán en el recuerdo, en la mirada, donde cuenta que Enrique Durán no era un pintor de encargos. "Cuando vendo una obra, lo pasamos mal ella y yo, a no ser que se la lleve un amigo cercano. Yo no soy un pintor comercial", decía Enrique según Domingo Nicolás.

En el acto también estuvieron Lucía Durán Garrido y Enrique Durán Garrido, hijos del recordado Enrique Durán. Precisamente, Durán Garrido tuvo una intervención muy emotiva recordando a su padre, ofreciendo una pincelada biográfica, donde destacaba la gran amistad de la familia con Federico García Lorca, Rodríguez Acosta y Manuel de Falla.

"A mi padre siendo un niño siempre le gustaba dibujar. El quería aprender. Cuando dijo en casa que quería hacer Bellas Artes se le miro con recelo, aunque también le gustaba la medicina. No fue fácil su ingreso en la Escuela de Arte de Granada. Allí dio sus primeros pasos como artista. Luego tuvo como gran maestro a José Carazo. Luego comenzó sus estudios de Medicina, pero la pintura y el flamenco pudieron más que los estudios y abandonó Medicina en el tercer año", comentó Enrique Duran Garrido.

"Veinte años después y ya viviendo en Almería decidió terminar la carrera de Medicina. Se matriculó libre y solo iba a los exámenes. Suspendió pediatría, curiosamente, y eso que había hecho un examen magnífico, porque no había hecho las prácticas", recordaba Duran Garrido.

"Si algo nos ha fascinado de nuestro padre era su facilidad para hacer amistades, ha tenido cientos de amigos, allá por donde pasaba los hacía. Cuando regalaba su amistad era a fondo y sin reservas. Recordamos nuestra casa siempre llena de amigos. Tenía una inteligencia tan social que nos fascinaba", subrayaba.

"Tenía un sentido del humor extraordinario, siempre nos sorprendía con nuevos temas de conversación. Nuestro padre tuvo una vida buena, porque consiguió las cosas que para él eran realmente importantes: amistades entrañables, reconocimiento como artista y como médico, y al amor de su vida, su esposa Conchita, pues no se podían entender al uno sin el otro" concluyó Durán Garrido.

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