'Eterno Camarón' llena de añoranza y respeto el Auditorio Maestro Padilla

  • El musical oficial autorizado por la familia del cantaor de San Fernando llenó de nostalgia y cariño el recinto en una noche de arte flamenco

Su repertorio y su leyenda son tan gigantes que es imposible no sentir nostalgia ante una puesta en escena hecha por y para el lucimiento de su figura y el homenaje sincero. El musical oficial sobre Camarón de la Isla, Eterno Camarón, hizo escala el viernes en el Auditorio Municipal Maestro Padilla, en una de las citas más destacadas de la 'Primavera Cultural' puesta en marcha por el Área de Cultura, Educación y Tradiciones del Ayuntamiento de Almería para los próximos meses.

Un espectáculo donde brillaba con luz propia, como nexo de unión entre los vivos y los ausentes, la propia hija del genio de San Fernando, Gema Monge, que con dos rutilantes vestidos, blanco y rojo, recitaba emocionada versos arrebatados sobre la infancia, el enamoramiento y la pérdida de salud, para el posterior paso a la eternidad, de Camarón de la Isla.

Junto a ella, Pedro Heredia Reyes, más conocido en el mundo del flamenco como Pedro El Granaíno, llevó el peso del cante, con dotes de personalidad propia evidente, pero con un loable esfuerzo de acercarse al timbre y tonalidad, siempre con un respeto inmenso, de Camarón.

Empezaron a la grande con Nana del Caballo Grande con proyección del mar y el atardecer. Un ambiente onírico sobre el que se prolongaron unas alegrías en las que aparecieron Edu Guerrero y Mercedes Ruiz al baile. La rumba popular de 'La Primavera' cerró una entrada vibrante.

La carrera de Camarón se cimentó en una maestría de todos los palos del flamenco y un gran manejo del compás. Así se dejo sentir en Yunque, Clavos y Alcayatas, un guiño a la infancia, pues su padre era fragüero. "Cuando los niños en la escuela estudiaban para el mañana, mi niñez era fragua, yunque, clavo y alcayata".

Con proyección de fuego, llegó una sentida tanda de soleás con Edu Guerrero dando pruebas de su calidad en el taconeo. La primera parte del espectáculo se cerraría con Mercedes Ruiz haciendo un gran ejercicio plástico de mantón y abanico con las Sevillanas que Camarón cantó para la película de Carlos Saura, a la postre, la que fue su última grabación en vida.

La segunda parte del musical fue aún más sentida. Abrieron con la revolucionaria La Leyenda del Tiempo, esa canción transgresora para el mundo flamenco que Camarón abriría para siempre allá por 1979.

El Granaíno brilló en una triple tanda de fandangos que puso en pie al público. El Romance del Amargo y dos tarantas, guiño al cante almeriense reforzaron esa escalada de deleite, para cerrar el bloque con la lograda adaptación de La Tarara.

Así, en el tramo final el escenario se quedó en penumbra para recibir la proyección de un vídeo de Camarón, interpretando esa bulería lapidaria que es La Cigarra. Una ovación cerrada que abrió paso al fin de fiesta, donde llegó una interpretación potente con banda de Volando Voy, mientras que, la despedida, fue a ritmo de baile y palmas con el Soy Gitano original de Camarón sonando en un Maestro Padilla que abrió por una noche en la que "el sueño fue sobre el tiempo, flotando como un velero". El público contento y feliz. Camarón aunque han pasado ya 23 años de su muerte, su arte sigue vivo.

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