Fondón vive una intensa noche de gran flamenco

  • El público disfrutó con Alfonso Salmerón, Pansequito y Aurora Vargas al cante y las guitarras de Tomatito, Diego Amaya y Rafael Andújar

Buena noche de flamenco en Fondón. Se llegaba a la XVII edición del Festival que organiza este municipio y hay que reconocer que la plaza donde se realiza, ya se ha quedado pequeña. Unas 2.500 personas y mucha gente de pie para disfrutar de un evento musical único en la provincia. El cartel de puro lujo, con la presencia de Pansequito, Aurora Vargas y el almeriense Alfonso Salmerón y las guitarras de Tomatito, Diego Amaya y Rafael Andújar.

Más de dos horas de fiesta y de flamenco. El Festival comenzó con la actuación de Alfonso Salmerón. El almeriense que se encuentra en plena madurez artística ofreció un repertorio variado. Hizo tarantos, soleas, seguiriyas y fandangos. Estuvo muy bien en todos estos palos, ya que es un artista que conoce a la perfección todos los cantes.

Agradeció a Fondón el haber contado con su presencia y la despedida por fandangos fue de gran nivel. De forma continuada, apareció sobre el escenario, Pansequito acompañado del maestro de la guitarra, el almeriense Tomatito. Los dos genios se propusieron pasar un rato agradable. Pansequito estuvo entregado en todo momento y eso se deje ver cuando se acordó de Caracol haciendo algunas zambras que fueron sensacionales.

Cantó muy bien por alegrías y no estuvo mal por tarantos, pero la veteranía del artista se dejó entrever en el final de fiesta, que aunque no estaba previsto, saltó al escenario, volvió a cantar y encima bailó. El público se quedó asombrado de la fuerza y la vitalidad de Pansequito.

La tercera actuación de la noche corrió a cargo de Aurora Vargas. Esta cantaora es un ciclón, tanto cuando canta como cuando se levanta y se pone a bailar. Que fuerza tiene, como llega, como comunica con el público. A su portentosa voz, hay que sumarle las ganas que le pone cuando canta. Hizo un breve recorrido por los cantes de Cádiz, haciendo unas alegrías que fueron muy aplaudidas. Cantando por bulerías se salió. Fue de lo mejor de la noche, y es que Aurora controla y conoce muy bien este cante.

El fin de fiesta fue de los que hacen historia, de los que se hacían hace muchos años, donde todos los artistas salen al escenario, y cada uno muestra lo que sabe. Hasta los palmeros se volcaron en la fiesta y bailaron con tantas ansias que pareciese que el escenario se podía en cualquier momento caer. Fue apoteósico, impresionante y sobre todo, el final de una edición más de un Festival que cada año va a más, y eso que la plaza se sigue quedando pequeña.

Y lo curioso de este Festival, ya se sabe que son los panes, el jamón y el aceite que se les entrega a los artistas como parte del pago por haber participado. Fue una noche de arte.

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