García Ibáñez comienza a pintar su nueva versión de la 'Oda a la Alegría'

  • El cuadro de grandes dimensiones presidía la sala 16 del Museo olulense. Pintará sobre este lienzo su nueva visión de la novena de Beethoven, ahora con el coro formado por los 36 desnudos de EQUO

Para el artista Andrés García Ibáñez la pintura es como la vida, capas que se van superponiendo, y en este caso, la piel del cuadro es la propia piel de la vida. Con estas palabras explica Ibáñez, el por qué de pintar una nueva versión de la Novena de Beethoven que hasta ayer presidía la sala 16 del museo olulense. Un cuadro de grandes dimensiones que a media mañana era quitado del bastidor, y llevado hasta el taller donde el pintor trabajará para realizar su nueva versión, en este caso con los desnudos de EQUO.

Ayer mismo daba una mano uniforme de un tono gris sobre el cuadro, para empezar a trazar y dibujar su nueva obra. "Cuando pinté hace 13 años el cuadro, yo tenía una visión del mundo diferente a la que tengo ahora. La novena sinfonía de Beethoven es una obra de cabecera para mí, que constituye una obsesión y va en consonancia con la visión que tengo de la vida y de la existencia" afirma García Ibáñez para explicar el por qué de este nuevo cuadro, "cuando hice la primera versión todavía tenía una visión religiosa de la existencia, una visión cristiana panteísta. Y en estos momentos, después de muchas experiencias vitales, puedo decir que soy un agnóstico con tendencias ateas. De alguna forma, la novena de Beethoven es una cosa tan impresionante, es como la gran religión laica del mundo que cada etapa de la vida te permite verla de una forma diferente. Y ahora con lo que estamos viviendo la Oda a la Alegría cobra un sentido especial, concreto y aplicable a estos tiempos; ahora el coro no está desordenado como estaba en la primera versión, va a estar perfectamente formado, y no van a estar vestidos de blanco como personajes celestiales, sino que van todos desnudos porque la única forma de expresar la igualdad entre los seres es a través de la desnudez. Y también es una forma de simbolizar lo que debería de existir, la ausencia total de corrupción. Solo así la fraternidad y el hermanamiento se entienden".

Ibáñez cambió de idea hace algo más de dos años, desde entonces trabajaba en este proyecto que puede ahora materializar después de que miembros de EQUO se prestaran a posar desnudos. 36 personas desnudas serán quienes protagonicen la nueva Oda a la Alegría del Museo Casa Ibáñez.

La primera versión ha quedado oculta; hasta 74 retratos de amigos y conocidos del artista, "no deben sentirse molestos, siguen siendo parte de la historia y de la piel de este cuadro".

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