Hora y media de risas en torno a la corrupción en 'Mamocracia'

  • Llenazo en el Auditorio de Roquetas para ver el espectáculo cómico interpretado por Paco Calavera, Alvarito, Pepe Céspedes, Kikín Fernández y Rocío Alzueta

Hora y media de espectáculo cómico. Ese fue el tiempo que cinco abanderados del humor como son Paco Calavera, Pepe Céspedes, Kikín Fernández, Alvarito y Rocío Alzueta estuvieron sobre el escenario del Teatro Auditorio de Roquetas de Mar, estrenando el pasado viernes su nuevo espectáculo Mamocracia. El éxito fue apoteósico y el público se divirtió y se rió a carcajadas.

En esta ocasión, estos cómicos no hicieron monólogos sino que prepararon una historia muy bien hilvanada con la corrupción como telón de fondo. Obviamente, Paco Calavera, hacía de alcalde mientras que Pepe Céspedes y Alvarito eran los secuestradores. Kikín Fernández era el vecino del piso donde estaba secuestrado el alcalde, y además un gran gaitero.

Impresionante la interpretación de Rocío Alzueta, que aparentemente es una chica de la que se enamora uno de los secuestradores, pero al final se descubre que es un travesti, que tenía sus negocios con el alcalde.

A lo largo del espectáculo se desarrollan situaciones de mucha risa, pero con mucho mensaje. En Mamocracia, estos grandes artistas hacen grandes críticas a los despilfarradores, al tráfico de influencias, al enchufismo y sobre todo 'al ordeno y mando'. Calavera está sensacional, con un lenguaje cercano y sobre todo muy almeriense. Es un alcalde muy corrupto que solamente se mueve por dinero.

Además en Mamocracia no hubo ni un nombre propio, ni una sigla política. "Mamocracia" es un texto incómodo, sin concesiones literarias, puesto en boca de personajes extremos, que se debaten torpemente entre lo ético y lo cotidiano. Y para ello se ha utilizado una herramienta efectiva, poderosa y amable: la comedia.

Alvarito está genial y así se ha convertido en una gran figura del humor. En la obra le acompaña Pepe Céspedes, que es un secuestrador enamorado y Kikín Fernández, que hay que verlo vestido de escocés, aunque alguno lo confundió con una estudiante de la Compañía de María. Pero todo siempre con un tono cómico.

Rocío Alzueta, muestra su vena cómica y luego sus registros como gran actriz. Hace un papel complicado pero sale airosa con facilidad, porque ante todo, demuestra que sobre el escenario es figura.

Lo curioso de la noche fue que el público tras acabar el espectáculo no se fue a la calle, sino que quiso esperar a estos cinco figuras en la entrada del Auditorio. Y es que el público salió fascinado de lo visto. Fue una hora y media para olvidar otros problemas.

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