Izal propone un viaje musical a Copacabana con su potente directo

  • La banda de 'indie' madrileña llenó el Auditorio Maestro Padilla para presentar su último álbum

"Antes de nada dejaremos claras las páginas que nos importan". Con el potente prólogo del tema "Copacabana", los madrileños Izal saltaban al escenario del Auditorio Maestro Padilla para enloquecer al millar de espectadores que abarrotaron los dos niveles del graderío y presentar su último álbum.

El quinteto liderado por Mikel Izal derrochó energía sobre el escenario, tocando todos los temas que los han convertido en unas de las bandas punteras del panorama indie nacional (hay quien prefiere llamarlo mainstream indie). Canciones de sus dos anteriores discos, Magia y efectos especiales y Agujeros de gusano, que supusieron su salto al panorama musical y su posterior consolidación como uno de los grupos del momento, para muchos expertos al nivel de las más grandes del género, como Vetusta Morla, Love of Lesbian o Lori Meyers.

Sintetizadores, guitarras eléctricas y potentes percusiones se unían al exótico sonido del ukelele, tan característico de la banda madrileña. Dentro del repertorio no faltaron temas como "Qué bien" (de las más celebradas por el público almeriense), "Despedida" o la potente "La mujer de verde".

De Copacabana, el álbum que salió al mercado en el mes de septiembre, merecen especial hincapié tanto el tema que da nombre al disco, que sirvió de apertura al concierto, "Los seres que me llenan", "Oro y humo" y "Arte Moderno". Sin embargo, la canción de este cedé que parece destinada a convertirse en uno de los himnos de Izal es "Pequeña gran revolución", una de esas canción en las que los madrileños bajan el ritmo y se ponen serios. "Esta canción es para una persona que me ha convertido en tío y ha cambiado mi vida, mi pequeña sobrina", reconoce Mikel Izal antes de interpretar la canción, siempre con el público como coro incansable.

El viaje a Copacabana que ofrece Izal está lleno de vaivenes, desde los ritmos lentos a los más frenéticos, del amor al desamor, desde una playa de Brasil hasta un ático madrileño. Hay tiempo para todo en un concierto de unas dos horas de duración que, por lo visto el sábado, dejó muy satisfechos a sus fans.

A mitad del espectáculo, el escenario se convierte en una sala íntima, con mesitas bajas, lámparas a media luz y los músicos sentados en sillas. "Es un homenaje a esas pequeñas salas en las que comenzamos nuestra carrera hace unos seis años", afirman, para luego reconocer que "cantábamos sentados porque iba muy poca gente y nos daba vergüenza bailar". Creado el ambiente, suena un piano en primer término y la potente voz de Mikel Izal interpretando una de sus canciones míticas: "Sueños lentos, aviones veloces", de su primer álbum.

El concierto transcurrió entre potentes canciones del mejor indie rock, con un público entregado y levantado de sus asientos, en el que se mezclaban jóvenes veinteañeros y poperos más maduros, y una banda cercana con sus fans, bromeando entre tema y tema. "Después del concierto queremos salir por Almería, ¿qué nos recomendáis?", dijo en algún momento del espectáculo. Y por lo visto después en las redes sociales, cumplieron con su palabra.

Almería vibró con el viaje a Copacabana de la mano de un grupo que no para de crecer: La fiesta acabó con "El baile", explosión de confeti y los músicos y el cantante mezclados entre el público que, como dijeron, convirtieron un auditorio con asientos en un estadio de fútbol.

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