Juan Miguel González lleva ya construidas 200 guitarras a mano

  • El luthier construye el ejemplar que se entrega al ganador del Julián Arcas

El constructor de guitarras almeriense Juan Miguel González ha sido el encargado de fabricar la guitarra con la que se ha galardonado a Mauro Zanatta, ganador de la presente edición del Certamen Internacional de Guitarra Clásica 'Julián Arcas' que organiza Cajamar. El luthier ha explicado que se trata de un instrumento fabricado con madera oscura de palosanto, en la que se han empleado en torno a seis semanas para su fabricación.

Según Juan Miguel González, "se trata de una guitarra que emite sonidos muy profundos y envolventes, además de ser bastante robusta, algo que en cierta forma también las diferencia de las guitarras flamencas". Este luthier que lleva años fabricando guitarras en su taller de El Alquián, ha llegado ya a poner su sello a 168 guitarras, tanto de orquesta como flamencas. "Llevo desde muy pequeño dedicado a este oficio que heredé de mi padre y durante todos estos años he conseguido crear una guitarra muy personal, como de debe ser una guitarra española", comenta satisfecho González.

Por su taller han pasado muchos guitarristas para pedirle que les fabricara algún instrumento. Tomatito, Alejandro Sanz o Juan Luis Guerra son algunos de los artistas que poseen una guitarra Juan Miguel González, aunque hay muchos más que le realizan pedidos constantemente. "Hago una media de 15 guitarras al año, y son desde Estados Unidos donde más me las piden, aunque he tenido visitantes de todos los países como Rusia, China, Canadá o Colombia, entre otros", asegura el constructor.

Juan Miguel González ha dado también algunos detalles que hay que tener en cuenta a la hora de escuchar una guitarra, ya que, entre otros factores que explicó: "una guitarra comienza a sonar bien a los tres o cuatro meses de haber empezado a usarla, ya que es cuando la vetas de la madera se abren y adquiere sonoridad".

Algunos factores como el timbre, el brillo y otras particularidades y matices de los sonidos de este instrumento se van adquiriendo con la práctica y con la fabricación de los ejemplares.

"Hay que tener buen oído también para ser un buen luthier y así conseguir las piezas que mejor afinen las notas y que den los mejores sonidos", comentó Juan Miguel González.

La tradición familiar y la experiencia se entrelazan en el buen hacer de Juan Miguel González, que pertenece a una importante saga de raíz almeriense, que parte del mítico Antonio de Torres, que a finales del siglo XIX revolucionó la fisonomía de la guitarra, continuó con los Hermanos Moya en esta línea de investigación, y heredó estos conocimientos su padre, Miguel González Abad, que le ha transmitido.

Una sabiduría que combina Juan Miguel González con los conocimientos adquiridos como músico, lo que le otorga una capacidad de criterio propio para la realización de guitarras. Juan Miguel González no hace más de quince guitarras al año, dada la dedicación, método artesanal y atención que presta a cada instrumento. Una exhaustiva labor investigadora tanto en la búsqueda de materiales como en el proceso de fabricación más adecuado con el único objetivo de conseguir un instrumento con personalidad propia, belleza sutil y sonido impecable.

Fruto de su labor investigadora, en el Certamen de Cajamar ha presentado una nueva guitarra de aún más calidad, de la que sólo realiza dos unidades al año.

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