La banda Nixon hace realidad su 'Utopía' musical en el Maestro Padilla

  • El grupo presentó el viernes su segundo disco con la navarra Chica Sobresalto como invitada

Llegó el momento de la verdad y las buenas impresiones suscitadas en torno a su nueva entrega discográfica fueron confirmadas en apenas unos minutos. La banda almeriense Nixon presentó el viernes, en el Auditorio Maestro Padilla su segundo larga duración, titulado Utopía.

La formación demostró con su enérgica propuesta que los anhelos van bien encaminados con una sólida realidad. La cantautora navarra Maialen Gurbindo, conocida para el mundo de la música como Chica Sobresalto, fue la encargada de abrir fuego con otra propuesta de calidad.

Avalada por un debut de sonoridad y arreglos muy cuidados, Chica Sobresalto podría, a priori, situarse en ese tipo de voces femeninas de toques inocentes y tesituras dulces.

Sin embargo, su desencanto en los textos, especialmente introspectivos y su enorme capacidad de afinación y melodía, arropada sólo por su guitarra acústica, dieron otra dimensión a las ya de por sí buenas canciones.

Inseguridades asumidas pero canalizadas para la creación como Proyecto Sobresalto, Mis desastres y tus botas, Perdóname cuerpo por esta cabeza o Menosperdida. Confesiones de amor que siempre guardan una reserva, como O2, la admiración hacia las personas que ejercen de faro, como en Navegantes o la declaración de intenciones final de Mejor que nadie.

Quince minutos más tarde aparecerían en escena Dani y Juanmi a las guitarras, Sergio al bajo, Pedro a la batería y Alejandro a la voz, el quinteto que da vida a Nixon. Almería fue el lugar elegido para dar comienzo a su gira nacional de presentación de su Utopía y el público respondió a la llamada llenando el patio de butacas.

Comenzaron a lo grande, con tres de las canciones más dinámicas de su más reciente creación: La Fiesta, con un punto hedonista que contrasta con lo ácido y oscuro de la letra; Niebla, que aumentó la velocidad y la melodía, hasta recordar ligeramente a bandas como Love of Lesbian; y Gravitacional, ritmo alegre y de corte festivo, letra concisa y efectista, puesto que en el último disco sintetizadores y programaciones tienen un papel destacado.

Aunque no por ello se olvidan de las guitarras. Cuando rugen, lo hacen creando un muralla de sonido gruesa sobre la que suele tintinear la principal, completando así las gamas de su propuesta. Infinito, Viaje Interestelar y Echo de menos Berlín del álbum anterior azuzaron esa fuerte presencia distorsionada, recibidos además estos recuerdos con bastante aceptación por parte de los fieles a la banda.

Esta intensidad tuvo continuidad en la segunda parte del concierto como con Muerte dulce, crónica de la difícil convivencia de una banda, un tempo lento de detalles que aparecen y desaparecen con delicadeza, en contraste con la intensidad de un estribillo gritado en desesperación.

Oscuridad que se hace pesimismo, con fina capa de ironía, en Soy un perdedor, para continuar el bloque con El Pasajero, de esos temas que evidencian estar ante un combo de largo recorrido y de proyección nacional, como demuestra su inclusión, además de en Cooltural Fest, de festivales como el SanSan o MontgoRock.

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