Pastora ofrece un concierto extraordinario conectando con el poco público asistente

Dolo Beltrán y su particular banda llenaron de gozo el patio de butacas del Auditorio Maestro Padilla en la noche del sábado. La sintonía entre público y artista fue total desde el primer minuto. Con una cuidada e inteligente, además de artística, puesta en escena, Pastora presentaba su espectáculo Circuitos de lujo. Y fue, sin duda, un lujo ver tanta creatividad y arte sobre el escenario. Proyecciones de objetos que se amontonaban sobre una mesa y que eran seguidos de cerca por una cámara que los transportaba a una gigantesca pantalla que servía de fondo de escenario.

Un artista, dibujante y creador de ilusiones que manipulaba todos los objetos y se fusionaban con imágenes de cada uno de los componentes del grupo.

El grupo catalán se reencontró con los almerienses tres años después de su anterior visita. El Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería había programado este concierto, tal y como lo hiciera también en 2005.

Sonaron los temas de su último disco y sus éxitos anteriores. El público casi aguantó en pie todo el concierto. La conexión era total. Las performances en el escenario, el cambio de vestuario de Dolo, sus maneras de moverse, la estética de los componentes de la banda, todo cuanto se plantó en el escenario del Maestro Padilla este sábado, era parte de un espectáculo 'de lujo', cuidado y meditado.

Quizás lo más triste, es que a pesar del gran esfuerzo que realiza el área de Cultura por traer música de nivel, y grupos que hoy por hoy están en un momento optimo, el público no suele responder. Sin duda, los que fueron se lo pasaron en grande, pero es triste para un artista salir a un escenario y encontrarse un Auditorio casi vacío.

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